Con un granito de sal

editorial

Hablar de poco más de 3 millones de dominicanos residentes en otros países a pesar del bienestar relativo en que se desenvuelve la población, según cifras económicas, de salud, seguridad, alfabetización y otros indicadores, obliga preguntar, ¿por qué se va tanta gente?

La cifra (3,030,647) proviene de una fuente oficial, lo mismo que las referentes al PIB per cápita, a la violencia o el agua potable, que en ocasiones son referidas con suspicacia, particularmente desde la oposición política, que nunca las cree.
Para los días de inicio de la transición política que perfiló a la nación dominicana de hoy —inicio de los años 60— un censo arrojó una población similar a la que según el Instituto de los Dominicanos en el Exterior se encuentra distribuida en por lo menos 129 países. Aquel censo registró una población de 3,047,070 habitantes, que como se ve, difiere muy poco de la cifra aportada por el Index, una entidad adscrita al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Algunos de quienes refieren aquel censo, el del año 60 del siglo pasado, hacen reparos a la confiabilidad de sus resultados. Uno de ellos, que la cifra final habría sido abultada para que reflejara una mayor población.

A la condición dominicana de muchos de los más de 3 millones referidos aquí también se le puede hacer reparos.
Una lectura detenida de las páginas 18 y 19 del informe (https://index.gob.do/) deja ver una metodología para el caso que permite el registro de un “dominicano” de tercera generación que nunca ha estado en el país, junto a uno que se fue el año pasado a España o a cualquier otro lugar del mundo y que por alguna casualidad pudo ser registrado por el país a donde ha ido a dar.

En muchos otros casos este registro no es posible y, como consecuencia, pudieran ser más. ¿Estará contado Karl Anthony Towns?

Somos, realmente, muchos fuera del país, pero es para tomarlo con “un granito de sal”.

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El Día

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