Clásico nadando en contra
El Clásico Mundial de Béisbol sigue adando contra las corrientes.
Es muy evidente que de esa forma no durará mucho tiempo. Las adversidades son demasiadas.
En la versión anterior pude palpar muy de cerca al gerente general del equipo dominicano, Stanley Javier, muy disgustado por las tantas trabas que encontró de los organizadores del evento, que es lo increíble, éstos cancelaron un mini-camp que serviría para por lo menos juntar a los jugadores en un mismo lugar.
A partir de ahí, las complicaciones fueron creciendo, con las deserciones de jugadores que se habían comprometido a participar con mucho tiempo de anticipación.
Para la tercera versión, esa realidad en nada a cambiado, aún con el enérgico Moisés Alou, quien está moviendo cielo y tierra para que el equipo dominicano haga el papel que todos esperamos en este evento.
Fíjense si es difícil que ayer el lanzador Johnny Cueto informó a los Rojos de Cincinnati que está totalmente recuperado de la lesión del costado derecho que sufrió en la pasada postemporada y que le gustaría lanzar en el Clásico, sin embargo, su dirigente Dusty Baker dijo que que sería feliz si no asiste para que se prepare lentamente para la venidera campaña.
Es la lucha de intereses y la doble moral que tienen los equipos lo que terminará con la vida del Clásico Mundial. Por un lado, los ejecutivos de las Grandes Ligas dicen que apoyan el evento, sin embargo, por otro lado les niega a los mejores jugadores su participación, porque en la mayoría de los casos tienen grandes contratos firmados y no los quieren arriesgar.
Por otro lado están los jugadores que no tienen una posición asegurada, que no quieren perderse 15 días de competencia, algo entendible.
Por esas y muchas razones pronto a este Clásico Mundial de Béisbol habrá que ponerle un E.P.D.