Círculos en la frontera
De acuerdo con información de la Dirección General de Migración, en el primer semestre del año han sido repatriados cerca de 200 mil haitianos a su país en operaciones coordinadas con las fuerzas armadas y otros órganos de seguridad del Estado.
En realidad, es una cifra significativa, pero que no causa asombro ni parece que tenga un peso significativo sobre la presencia de estos extranjeros en cualquier parte del país.
Si algún efecto se le puede atribuir es el de la cautela con que se mueven muchos de ellos para no ser cogidos en una operación mañanera de Migración.
Cualquier vecino de barrio conoce a uno o varios haitianos detenidos por situación migratoria irregular y devueltos a su país.
Pero también sabe que es un asunto de días, y como mucho un mes, para tenerlos de regreso.
¿Por qué ocurre de esta manera con tanta regularidad?
La primera razón, porque las condiciones que los empujaron a salir de Haití siguen siendo las mismas o han empeorado; la segunda, porque al encarar las rutas para salir de su país e ingresar en el nuestro las facilidades y dificultades también siguen siendo las de siempre.
En todo caso las tarifas pueden haber variado a uno y otro lado de la frontera.
La autoridad dominicana de Migración, y posiblemente ninguna otra, puede hacer mucho —tal vez nada— para mejorar las condiciones que les ha deparado el destino a los haitianos en su parte de la isla, pero debiera de estar en las de hacer mucho para impedir las que pueden llevar al Estado dominicano a transitar la ruta de la descomposición.
Hoy estamos ante unas estadísticas relacionadas con las deportaciones. Mañana podemos recibir las del Ejército Nacional sobre los dominicanos detenidos por tráfico humano en la zona fronteriza, incluidos militares, policías y personal de Migración.
Todo parece un juego al que han terminado acostumbrándose los inmigrantes irregulares.