Boston
Apenas comienza todo el proceso de reconstrucción de las circunstancias que llevaron al atentado de los hermanos Tsarnaev, de origen checheno, en la ciudad de Boston. Algo sí queda claro: una vez más, nos hemos dado cuenta de lo vulnerable que somos.
Boston es, para muchos de nosotros, centro de gratos recuerdos. Miles de dominicanos viven allá, incluyendo familiares; muchos de nuestros hijos y sobrinos estudian o han sido egresados de sus universidades. Su característica vocación de lugar de estudio e investigación es fascinante y para muchos, sin duda, es una opción para establecerse y buscar nuevos horizontes.
Todavía queda parte del dolor de aquel fatídico 9/11 al saber que las dos aeronaves estrelladas contra el World Trade Center fueron secuestradas al despegar del Logan Airport. Por eso, al observar lo sucedido me pregunté, ¿por qué Boston nueva vez?
Quizás la respuesta a esta pregunta sea meramente circunstancial, pues más allá de lo que los investigadores puedan determinar, las dos personas señaladas como responsables de este horroroso incidente vivían en el lugar de los hechos.
¿Pero por qué hicieron snap?, según los testimonios de algunos entrevistados, quienes conocen a los implicados, éstos en ningún momento dieron señales de radicalismo o de odio al pueblo estadounidense; más aún, habían ingresado en calidad de refugiados a ese territorio hace más de 10 años. En consecuencia, si algo debían sentir por la tierra en que vivían era gratitud.
Sin embargo, algo me llamó la atención. El mayor de los hermanos de nombre Tamerlan era un talentoso boxeador, y de hecho había ganado una competencia de esa disciplina. Al conquistar la misma le correspondía entonces competir en un evento de dimensiones nacionales que le podía asegurar una fructífera carrera como púgil, pero a pesar de haber vivido un lustro en Estados Unidos de América, su status migratorio le impidió participar y enviaron al otro competidor que había caído vencido ante él.
¿Fue ése el detonante? Según se puede ver en algunas fotos, los hermanos Tsarnaev parecerían aficionados a la buena vida y los productos de marca y caros. ¿Fijó su porvenir, Tamerlan, en ser una estrella del boxeo, y esa sociedad, que anima al consumo, fue la misma que le impidió lograr el status de gran consumidor?
¿Pero acaso es eso suficiente para planear un hecho tan atroz y convidar a Dzhokhar, su propio hermano, a que se llenara las manos de sangre inocente?
Cuestionado por la prensa, un familiar dijo que esto lo habían hecho por ser unos loosers (perdedores) que no habían podido establecerse por sí mismos y que nada tenía que ver con Islam u organizaciones terroristas.
Y aquí vienen las interrogantes que más apremian, ¿pero y si no planearon el atentado solos, quienes son sus cómplices? ¿Hay mas como ellos listos para matar?
Serán muchas las preguntas y son los expertos los que habrán de responderlas; mientras, uno intenta buscar sentido en el sin sentido.
Está golpeada, pero no es la primera vez; mantendrá su encanto a pesar de todo, así es Boston.