Sábado, 16 de febrero, 2019 | 3:12 am

Bajos salarios



Una de las formas que tienen las naciones para redistribuir las riquezas que producen es a través del pago de salarios justos.

Una economía en constante crecimiento como la dominicana, pero que exhiba niveles salariales tan bajos, produce una irritante desigualdad en la base de la pirámide social y concentra fortunas cada vez más cuantiosas en la punta de esa estructura.

La propia ley que crea el Comité Nacional de Salarios mantiene esa preocupante inequidad, pues contempla revisiones bianuales de los salarios mínimos tomando como referencia la inflación acumulada, que en las últimas décadas siempre es inferior al crecimiento del producto interno bruto (PIB).

En la medida que crece el PIB nominal nacional y se mantiene la misma proporción de lo que va a salario, deja en manos de la punta de la pirámide social cada vez más dinero en términos cuantitativos.

El salario constituye un mecanismo digno y justo de redistribuir la riqueza que genera una nación y contribuye a mantener el dinamismo y la estabilidad social necesarios para seguir creciendo.

La informalidad ha sido la respuesta preferida dada por muchos trabajadores a esa inequidad, pero subyace una inconformidad social contenida por la fascinación que les genera la paz social a los dominicanos.

Lo exitoso del modelo macroeconómico dominicano solo será apreciado si se logra una adecuada redistribución de las riquezas que genera.