Asimilados
SANTO DOMINGO.-No me queda la menor duda. Cada vez que explota un caso de narcotráfico, hay personal de las Fuerzas Armadas o de la Policía Nacional involucrados, pre-cocidos o reales.
Quirino Ernesto Paulino Castillo fue apresado el 18 de diciembre del 2004 por un cargamento de 1, 387 kilos de cocaína. Antes había sido ingresado al Ejército Nacional y llegó a ostentar el rango de Capitán de Ejército, un rango considerable, siendo dado de baja y reingresado a las filas militares en varias ocasiones.
Como ducho narcotraficante tenía excelentes relaciones con las Fuerzas Armadas, hasta el punto de donar mil litros diarios de leche a La Tercera Brigada de Infantería con asiento en el municipio de San Juan y a tener, bajo sus servicios, al coronel Lidio Arturo Nin Terrero, comandante de la Cárcel de máxima seguridad del 15 de Azua. ¿Aun no sabemos que otros militares estarían involucrados con el ex-capitán?
En Paya, a escasos kilómetros del municipio de Baní, se produjo el 4 de agosto del año 2008 un hecho que consternó al país. Aparecieron siete cadáveres de ciudadanos colombianos tirados en un cañaveral de la comunidad de Ojo de Agua.
Aunque no conocemos los detalles, sabemos ya que se trato de un tumbe que involucró al menos a siete de miembros de la Marina De Guerra en complicidad con algunos civiles y que envuelve al menos 1,300 kilogramos de cocaína y al menos un millón de dólares en efectivo.
Sabemos que poco tiempo después un teniente coronel de la Marina de Guerra fue apresado en Santo Domingo Este con ocho kilos de cocaína.
Ni el dinero, ni la droga aparecieron finalmente. Tampoco aparecieron los altos rangos involucrados en el hecho, aunque se supo, según Wilton Guerrero, que el General Hilario González, director de la Regional Sur de la Policía Nacional, acostumbraba a comer chivo y a beber whisky en la casa de los fusilados.
José David Figueroa Agosto, un prófugo rocambolesco, el hombre del momento, al que se le han ocupado cientos de millones de dólares, tres nombres, y quien ha sido protagonista de la más espectacular historia novelada del momento, llegó a tener a su nombre ocho armas de fuego en forma legal, con cuatro licencias de porte y tenencia otorgados por la Secretaría de Estado de Interior y Policía y dos carnés de porte de armas emitidos por la Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas.
Además, Felipe, como le conocían en el restaurant Sofía y quien sigue llamando a los programas de radio, tenía en su poder un carné auténtico procedente del Departamento Nacional de Investigaciones (DNI).
Tenía o tiene también bajo su mando un importante grupo de militares, entre ellos se destacó el Coronel José Amado González González, asesinado el Día de Nochebuena de 13 disparos frente a su residencia
González y González, oriundo de Salcedo, y de quien se dice era asistente de Felipe (habría que confirmar) fue asesinado para que no pudiera hablar de los vínculos de Figueroa; su muerte no puede atribuírsele a Figueroa Agosto, quien está prófugo y bien resguardado, sino más bien a sus cómplices. ¿O encubridores?
Por ejemplo, a pocas horas de su asesinato fueron investigados el jefe de planificación y Operaciones de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), coronel de la Policía Miguel Sánchez Martínez, y el jefe de servicio del aeropuerto de La Romana, coronel del Ejército Manuel Díaz Medina. Sánchez Martínez se había reunido con González media hora antes de que lo mataran, mientras que Díaz Medina fue quien ocupo sin permiso la caja fuerte del occiso. ¿Y en que quedaron esas investigaciones?
En otras palabras, uno de los narcotraficantes más poderosos y singulares del Caribe, tenía al parecer un rango de General en República Dominicana.
De la novela de Baldera ya nadie habla. Nos recordamos hoy porque han sometido a Francisco Baldera por lavado de activos. Francisco Baldera es el padre del joven Eduardo Baldera Gómez, quien supuestamente fue secuestrado en una casucha de Montecristi que nunca ha sido hallada y de la cual escapó milagrosamente utilizando un palito para abrir las esposas tras haber permanecido 22 días secuestrado, periodo del cual salió recortado, afeitado y campante como Johnny Walker
Lo que si se recuerda es el excesivo protagonismo del Jefe de la policía, Rafael Guillermo Guzmán Fermín en Nagua, dirigiendo supuestamente las operaciones. Visitando policías heridos en Santiago que no estaban heridos, ofreciendo declaraciones públicas diarias, visitando iglesias, frecuentando la mansión de Los Baldera, y por último, participando en un caravaneo victorioso por las calles de Nagua con el joven Eduardo como trofeo.
No se conocen las intenciones sobre el exceso de protagonismo de Guzmán Fermín en este caso y su interés en figurar en numerosas fotografías con Francisco Baldera, hoy acusado de lavado de activos.
Lo que sí sabemos es que la Policía Nacional asesinó esas mismas noches a Cecilio Díaz y a William de Jesús Batista, acusadas del fantástico secuestro y entregadas vivos por los campesinos; y poco tiempo después, moriría por las torturas en la cárcel Virgilio Antonio Burgos Prado. El paradero de Juan Almonte sigue siendo desconocido.
El último escándalo que vincula a las FFAA y a la Policía Nacional con el narcotráfico ha sido el de Arturo del Tiempo Marques, empresario inmobiliario, quien fuera apresado en España con un alijo de 1,200 kilos de cocaína. Arturo, famoso por la Torre Atiemar era también agente honorífico o asimilado por la institución.
Humildemente sigo preguntándome ¿Qué servicios o cualidades poseía Arturo del Tiempo, que ni siquiera era dominicano para ser asimilado de la Policía Nacional.
Eso me lleva, finalmente, a otra pregunta, ¿son los narcotraficantes los que se están asimilando a los cuerpos castrenses? O ¿son los cuerpos castrenses los que se están asimilando a ellos?
Respóndame usted.