Asalto con una esponja

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Atrapada por la luz roja de un semáforo, pensaba distraída en lo mucho que me gustaba vivir en mi país… cuando el sonido de una esponja en el cristal del carro me hizo rebobinar a la realidad. Son esas esponjas llenas de agua sucia con la que los “limpia” vidrios te atacan desde que te ven distraída en el semáforo para pedirte dinero por su servicio. Es cuando surge la pregunta: ¿está bien se le pague por eso? ¿O es mejor no pagarle para que dejen de andar por los semáforos asustando a las personas distraídas como yo?

La verdad es que no es una opción el no pagarles. Si te niegas a darle dinero, te golpean el carro, te insultan, o te dejan los limpia vidrios del carro arriba como muestra de su disgusto porque no le diste el dinero que ellos te pidieron. Pero tampoco es una opción darle el menudo que te sobra en el carro, porque entienden que el trabajo de ensuciarte el cristal del carro para luego limpiártelo tiene un costo que 10 pesos no completa. Entonces, ¿es obligado darles dinero a estas personas por un servicio que no se le pide? ¡Esto es un asalto con una esponja!

La última experiencia que tuve fue la semana pasada. Detenida otra vez por la luz roja del semáforo y rebobinada a la realidad por el golpe de una esponja en el cristal del carro. No hubo forma de decirle al joven, de no menos de 16 años de edad, que no quería que me limpiara el vidrio del carro. El joven continuó limpiándome el cristal mientras me llenaba de besos y piropos no muy decentes. No me quedó opción que dejarlo terminar.

Al concluir su arduo trabajo, el joven me pide dinero, mi respuesta fue NO. En ese momento las cosas se pusieron un poco agresivas porque él quería que le diera 50 pesos y yo me le negué.

Cuando el verde por fin llegó al semáforo para darme paso a la fuga. El joven “limpia” vidrios se me montó en la parte trasera del carro a darle golpes, a gritarme cosas groseras y a exigirme que le pagara su dinero. Lo mejor de la historia es que este espectáculo lo vio un AMET en primera fila… Hizo muy bien el rol de espectador, porque no hizo nada.

El hecho de que estos cientos de jóvenes que “trabajan” en los semáforos de nuestras calles sean un grave problema no parece preocuparles a las autoridades, quienes no han tomado cartas en el asunto. Por suerte ese día las cosas no pasaron a otro nivel. Pero ya este tipo de jóvenes se han convertido en un peligro público. Es un irrespeto discriminatorio en contra de la mujer ya que ellos solo agreden de ese modo al sexo opuesto. Aquí hay un ángulo de sexismo también. De todos los “limpia” vidrios que asaltan con una esponja para que le des tu dinero, los más agresivos están en la avenida Rómulo Betancourt con avenida Winston Churchill, y los que se colocan en el semáforo de la avenida 27 de Febrero frente a Plaza Central. Hay que tener cuidado, porque este es un nuevo tipo de robo… pero con esponja.

El artículo 103 de la Ley 241 de Transito de Vehículo prohíbe “Vender u ofrecer para la venta productos, objetos o artículos de cualquier clase”. Está penado por la ley que ellos hagan eso y nadie hace nada. El gobierno debería implementar políticas públicas que regulen este tipo de prácticas. Para la protección de los que transitamos en las calles y nos distraemos en los semáforos, y por el futuro y bienestar de esos jóvenes que gozan de todas sus facultades pero no las canalizan en algo productivo.

@natalieruizc

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