Árboles por cemento

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Hace unos años había árboles en la avenida Anacaona. Árboles cuyas ramas cruzaban la calle formando un túnel de sombra, que a todo el que transitaba por esa vía deslumbraba con su verdor. Hasta que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) construyó… la ciclo-ruta.

Diez kilómetros de árboles fueron talados para construir, en el centro de las aceras, esta vía exclusiva para ciclistas, que en todo el tiempo que tengo transitando por la Anacaona, nunca los he visto.

Si leen el artículo 7 de nuestra Constitución dice: “la República Dominicana es un Estado Social y Democrático de Derecho, organizado en forma de República unitaria, fundado en el respeto de la dignidad humana, los derechos fundamentales…”. Artículo de donde se desprende la obligación del Estado en proteger los derechos, garantías y deberes fundamentales.

En el mismo orden, el artículo 66 de la Constitución Dominicana, señala que: “El Estado reconoce los derechos e intereses colectivos y difusos, los cuales se ejercen en las condiciones y limitaciones establecidas en la ley. En consecuencia protege: 1) La conservación del equilibrio ecológico, de la fauna y la flora; 2) La protección del medio ambiente; 3) La preservación del patrimonio cultural, histórico, urbanístico, artístico, arquitectónico y arqueológico”.

Consecutivamente, el artículo 67 de la Constitución Dominicana dice que “el Estado debe prevenir la contaminación, proteger y mantener el medio ambiente en provecho de las presentes y futuras generaciones…”.

Ver esto me llena de indignación. El hecho de que ante nuestros ojos, no solo se dan crímenes ambientales a gran escala (como lo que está sucediendo en el Parque Nacional Bahoruco), sino que en la misma capital somos testigos pasivos de estos hechos delictivos… y nadie dice nada o hace nada, incluyendo a las autoridades administrativas, quien por mandato constitucional son los responsables tutelares de los derechos sociales de todos los dominicanos y dominicanas, en especial, un derecho tan fundamental como es el derecho a disfrutar de un medio ambiente sano y saludable, en provecho de las presentes y futuras generaciones.

Como Estado están supuestos a ser responsables por daños causados al medio ambiente y están en el deber de protegerlo, no de destruirlo. Es además una violación al artículo 7 que consagra la preservación del medio ambiente como un derecho fundamental.

A pesar de que la protección al medio ambiente fue constitucionalizada, se hizo esa obra en la avenida Anacaona, donde fueron talados árboles, entre ellos estaban varias caobas (nuestro Árbol Nacional). Nadie dijo nada, nadie hizo nada. Sustituyeron los árboles por cemento, alterando el sistema pluvial de esta avenida, que antes de existir la ciclo-ruta, no sufría de inundaciones. Me pregunto si habrán hecho un análisis del impacto ambiental antes de proceder a la construcción de esta vía… Todo eso consagra un crimen de lesa patria. Fue un crimen a la preservación del patrimonio medioambiental de los dominicanos y dominicanas. Un atentado al equilibrio ecológico.

¿Con qué derecho construyen obras sin proteger el verde de nuestro país? Sustituir ese túnel de árboles por cemento, con la excusa de una ciclo-ruta exclusiva para ciclistas, que tienen una calle completa dentro del Mirador Sur para transitar libremente, ¿Es algo descabellado o sin sentido? Los constructores de la “importantísima ciclo-ruta” no se percataron de la existencia de la ley 64-00, sobre medio ambiente y los recursos naturales. Desde que construyeron esa vía nunca he visto a un ciclista en ella, es evidente que no era necesaria. Constituye una muestra más del irrespeto a la institucionalidad. Se consolida otra violación a nuestros derechos fundamentales. Es un abuso de la esencia de la tierra, sin darse cuenta que es ella que nos sustenta.

“Qué atrevida es la ignorancia”.

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El Día

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