El sistema energético debe de estar estresado en este momento, pero todavía tiene que transcurrir algo más de las tres cuartas partes de agosto y todo septiembre, que inclusive después del inicio del otoño sigue siendo un mes muy caluroso.
Entre las funciones que les son atribuidas a los huracanes en la naturaleza está la de ser parte de un gran sistema de enfriamiento, y como le consta a cualquier dominicano con 50 años o más, ningún mes del verano y parte del otoño tiene un registro de tormentas, de todas las categorías, amplio como septiembre.
Si julio fue muy caliente, agosto, que está en el corazón del verano, puede elevar los termómetros todavía bastante.
Visto así, la población debe ser concientizada acerca de los riesgos para la salud —la piel, el sistema cardiovascular y la mente—. Sí, las elevadas temperaturas, los apagones y las altas facturas de energía eléctrica pueden afectar la salud mental de cualquiera.
Todavía deben llegar las recomendaciones de Salud Pública, del Colegio Médico o de la sociedad de siquiatría, acerca de la conducta apropiada para que la gente se mantenga en sus cabales por lo menos hasta octubre, cuando tradicionalmente se espera que el ambiente empiece a ser más fresco.
De momento ya contamos con la recomendación del Ministerio de Energía y Minas, que ha invitado a usar de manera eficiente, hasta donde sea posible, la energía eléctrica.
Es este un consejo que, si no lleva a nadie a tener un verano menos abrasador, tiende a preservar el sistema energético de un colapso en un tiempo en el que tanta gente necesita pasar algún tiempo en ambientes climatizados, contar con un vaso de agua fresca y disponer de un abanico para tener brisa en una habitación.
Es difícil que alguien haga caso, pero desde el Ministerio de Energía y Minas tienen razón: “Apague un bombillo”, hay que preservar el sistema energético en funcionamiento.
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