Antropología penitenciaria (4 de 6)

Antropología penitenciaria (4 de 6)

Wilfredo Mora

4.- Patronatos de Liberados. La antropología tiene el poder de mejorar la reinserción social de los condenados. Con el término de “liberados” designamos a todos aquellos individuos egresados de instituciones penitenciarias en forma anticipada, por un indulto, algún beneficio penal, y de manera definitiva, cuando cumplen la condena, que le permite «abandonar la tremenda experiencia de la prisión».

Sin embargo, la incomprensión de esta realidad de parte del mismo recluso la tratamos aquí como parte integral del amplísimo ámbito de estudio de la criminalidad institucionalizada, que en estos momentos carece de diagnósticos formales, aunque no sea más que una aproximación al tema antropológico de la libertad, a los liberados, categoría que muchos considera una oportunidad para su buen uso; y otros, en cambio, una patología social, pues se trata de los antiguos ofensores sociales

En cuanto a los Patronatos de Liberados de la prisión en la región sudamericana, en Europa occidental y en Estados Unidos, es un hecho que los sistemas penitenciarios gocen de relativo éxito en materia de rehabilitación y readaptación social de los institucionalizados. La razón es sencillamente que estos países han favorecido que los establecimientos penitenciarios hayan evolucionado de la cárcel dura y cerrada como la nuestra, a formas alternativas de la prisión que ha permitido un adecuado funcionamiento de la asistencia post-penitenciaria y de la Libertad Condicional.

En Argentina son conocidas las federaciones de instituciones post-penitenciarias, la Junta Estadual de Indultos; en Europa sabemos, más o menos, como funciona la vigilancia electrónica y en los Estados Unidos, hablamos de los Parolées, los liberados condicionados, etc.

En la República Dominicana, la cuestión penitenciaria es aún más compleja, no sólo porque no se cumplen las funciones penales de la institución, no sólo porque han fracasado las alternativas de las penas privativas de libertad, sino porque no existe provenir ni sustitutivos de la prisión.

En medio de esta realidad, la superpoblación carcelaria, a través de los presos provisionales, es el verdadero rostro del régimen carcelario dominicano. No creo, por todas estas razones, que entiendan ni que digan la verdad los que se refieren a los problemas del hacinamiento crítico de las cárceles del país.

Por otro lado, existe hacia los egresados de cárceles un desinterés generalizado, un rechazo social que la sociedad ha dejado entrever de muchas maneras, sin darse cuenta de que son ellos, justamente, los que dejan al descubierto la verdad que no sabemos sobre la vida y las costumbres de los condenados.

La realidad de los egresados es de suma importancia para la antropología penitenciaria, que le ha asignado gran valor a los rubros atinentes a la disminución de la criminalidad, de la reincidencia y de la prevención del delito.
Es necesario crear instituciones post-penitenciarias, para liberados de cárceles.

He aquí algunas. Casa de Acogidas de egresados, para ofrecerles orientación esos primeros días de su liberación, o en condiciones especiales de VIH; Servicio legal post-penitenciario para liberados, para aquellos que no pueden enfrentar problemas inmediatos a su liberación, o ser víctimas de los prejuicios policiales; Zonas francas exclusivas para liberados, sujetos con antecedentes judiciales.

La visión antropológica no es para favorecerlos a ellos, sino una forma de verificar que la sociedad está a salvo, de antiguos ofensores.



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Wilfredo Mora