Ante una decisión muy delicada

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Hugo López Morrobel

Si bien es cierto que un partido de fútbol u otro deporte cualquiera jamás podrá tener la dimensión de unos Juegos Olímpicos, tampoco es para que por realizar ese espectáculo a sangre y fuego se someta a miles de atletas, decididamente lo mejor de clase mundial, a poner en riesgo sus vidas.

Desde que comenzó a atacar el virus Covid-19, y dada la rápida proliferación del mismo por todo el mundo, he sostenido que la decisión más correcta es posponer las olimpíadas programadas para efectuarse en Tokio, Japón.

Sin embargo, el presidente del Comité Olímpico internacional (COI), el alemán Thomas Bach, se ha mantenido terco como una mula, posicionado como un francotirador con mira telescópica de alta precisión, sobre el techo de un edificio, negándose a admitir que sería un crimen realizar ese evento en la fecha original, con la pandemia en pleno desarrollo.

No cabe dudas que los miles de millones que dejarían de percibir por diversas fuentes, en especial de las grandes cadenas de televisión, es la causa fundamental para poner mil y una trabas para seguir insistiendo en estos momentos en esa irracionalidad.

Por suerte ya son muchos de los Comités Olímpicos de diversos países, miembros del COI, que están presionando para que se varíe la fecha o se efectúen en 2021, que sería la decisión más sensata en momentos de crisis.

Y como dicen en el barrio, todo el dinero no se gana, hay que dejar pasar, porque al “agallú”, se le pierde la perspectiva, y por ende, pierde más por lo menos.

Si en esos juegos, pasare una desgracia con la muerte de atletas por el coronavirus, el COI la va a pasar muy mal, y los resultados serían catastróficos y demoledores.

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