Amo a mis hijos (3 de 5)
Los chicos, y los ya no tan chicos, adictos a los vídeojuegos presentan características similares, están en los extremos, o están sobrepeso o bajo peso, unos porque comen grandes cantidades de carbohidratos que no queman o porque casi no comen.
Por lo regular expiden olores desagradables, pues toman pocos baños y cuando lo hacen son muy rápidos, tienen mal aliento; si está a su cargo el lavado de su ropa, transcurren largos periodos de repetición de las ropas, porque nunca tienen tiempo para lavar.
Los que están en edad escolar pueden que reflejen la condición más en lo temperamental que en lo académico.
Sin embargo, al final las calificaciones y las referencias de los maestros no son las mejores. Terminan por decir que esos chicos son inteligentes y que si tienen un poco de tiempo y dedicación podrían ser mucho mejores en sus asignaturas.
Para ellos la lectura o cualquier otra actividad escolar es innecesaria, no es raro escucharlos decir: para que voy a sacar un libro de la biblioteca, si ya sé leer, aunque parece una expresión cómica, es muy cierta.
Muchos de los padres de estos chicos no tienen tiempo para asistir a reuniones escolares o pasar entre semanas por la escuela a conversar con los profesores y saber cómo va el desarrollo de los hijos.
Se mantiene una presencia ausente de los padres, tutores o responsables, quienes son personas que trabajan demasiado para poder comprar a sus hijos cuantos antojos deseen, sin que esto responda a un sistema de recompensa por logros alcanzados.