Accionar resiliente

Accionar resiliente

Accionar resiliente

En la redacción de EL DÍA tuvimos un fallo que nos dejó por varias horas sin sistema editorial. La primera reacción del equipo fue una especie de cruce de brazos a la espera de que nuestro personal de tecnología resolviera la situación.

Entre el personal se entablaron conversaciones de las más diversas líneas, incluyendo la situación política, encuestas y el conflicto del Colegio de Abogados.

Cuando desde el Departamento de Tecnología se informó que el problema era mayor de lo pensado y que no se tenía certeza del tiempo que tomaría resolverlo, los diálogos distendidos desaparecieron y se produjo una especie de estrés colectivo.

Al empezar la tarde el editor de diseño, que forma parte de EL DÍA desde su fundación en 2002, fue llamado para que se apersonara de inmediato a la redacción con la advertencia de que tendríamos que buscar una alternativa para hacer el periódico sin sistema editorial.

A la parte del equipo de más antigüedad en el periódico le pareció hasta divertido cuando se informó que trabajaríamos a la antigua, remontándonos a 20 años atrás, cuando usábamos Quark Xpress.

Los más nuevos se quedaban como sonriendo, preguntándose de qué se trataba esto, pero en 20 minutos se explicó cómo se hacía en el pasado y muchos de los milenials que forman parte del equipo lo tomaron como una experiencia de “viaje al pasado” y pusieron manos a la obra, a redactar en el “anticuado” world, con su respectivo “copy y paste” para diseñar.

Ya los editores estaban listos para trabajar en sus páginas y los redactores hacían chistes y se reían de su experiencia, hasta que el Editor en Jefe salió de su oficina con la noticia de que el sistema editorial había retornado y podíamos ya trabajar como de costumbre.

Para la redacción fue un ejercicio de resiliencia ante la adversidad, pero una enseñanza de que la tecnología hay que usarla al máximo, pero sin perder el ingenio y la capacidad de hacerle frente a las adversidades.

Extrapolamos esta experiencia a la economía dominicana, que ha sabido sobreponerse a tantos efectos externos adversos y sin embargo sigue creciendo y siendo la admiración de organismos internacionales y países vecinos.
Los dominicanos tenemos un discurso pesimista, pero un accionar resiliente.



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