Ablandando el chucho
Desde hace menos de un año las autoridades cubanas han venido dando pasos que indefectiblemente conducen a dejar sin efecto la prohibición de sus atletas a participar en eventos profesionales.
No es el azar que muchos peloteros han venido burlando la seguridad interna para dejar la isla.
Todos esos escapes han sido permitidos por las autoridades, aunque se quiere aparentar lo contrario, porque así es la cosa, dado que en Cuba todo está muy bien amarrado, nada es el azar.
Recuerdo que en mi primera visita en 1982, a pesar de que estaba terminantemente prohibido el mercado negro de divisas, muchos se dedicaban a plena luz del día a canjear al 3×1, cuando el cambio oficial era de 83 centavos por un dólar.
¿Y me van a decir que esas operaciones las desconocían las autoridades?
La transmisión por televisión el domingo de un partido de Grandes Ligas, después de 52 años de prohibición, es otra muestra de que Raúl Castro está decidido a dar un giro lento pero decidido en la política deportiva.
Cuando transmitan un partido Oakland vs Los Dodgers, donde militan dos estelares cubanos, será un acontecimiento de espanto y brinco, como decía el fenecido Max Álvarez.