6 años !
Recientemente ha comenzado un nuevo Congreso que se vislumbra como mucho más de lo mismo, con ciertas caras nuevas pero lo de siempre. El mismo Congreso, donde por lo visto puede llegar cualquiera a sentarse en un curul a levantar la mano y a ganar un jugoso sueldo con dietas millonarias.
Pero, quién le pone coto a las aspiraciones despotricadas de muchos de llegar al Congreso, a ejercer de diputados o senadores, a defender y aprobar lo necesariamente justo para el partido que representan? Definitivamente, nadie.
Y para coronar el pastel, a raíz de los últimos cambios que sufrió la Constitución de la República, estos distinguidos señores estarán en el reino de los cielos del poder por 6 años. Que aunque el tiempo como dicen muchos pasa volando, en realidad a mí y a la sociedad dominicano se nos hará eterno.
Lo he dicho en distintas ocasiones en medios de prensa, el Congreso Nacional de nuestro país no es un lugar digno de quienes lo habitan en este momento y desde hace unos años atrás.
Lamentablemente, para muchos vivimos en un país falto de memoria, de una memoria histórica necesaria de recordar para no continuar en el mismo atolladero en el que vivimos, saliendo electos en cada proceso electoral los mismos personajes, con variaciones de algunos que en el camino se enganchan al mejor postor, venden sus ideas y defienden a capa y espada lo que antes criticaban ferozmente a lo largo y ancho del país.
Seis años es un tiempo prudente y largo para que muchos de estos oportunistas ahora, senadores y diputados, aseguren buenos sueldos, prolíficos negocios, gananciales favores y presencia mediática en los medios que a muchos les gusta. Pero no basta con esto, una vez juramentados en el Congreso, el jefe indio, Reinaldo Pared Pérez, hizo el intento feroz de subir el sueldo, que ya de por sí es apabullante en un país con una pobreza a raudales y donde millones de dominicanos ganan el sueldo mínimo. De momento, la intención de Pared Pérez fue frenada más no será olvidada.
Algunos de estos ilustres congresistas, cumpliendo el papel de ser honestos y transparente fueron a declarar sus bienes, donde para sorpresa de muchos dominicanos que siguen siendo testigos de cómo muchos de ellos, jóvenes en edad, acumulan una inmensa fortuna de millones de pesos, que no se justifican en trayectorias políticas y trabajo en áreas privadas relativamente cortas, como la del hoy diputado por el PRD Víctor Gómez Casanova. Audaz y oportunista como el que más, y por supuesto, ni hablar de Hubieres, sindicalista por excelencia y ahora diputado. Consiguió lo que quería sin comentarios