Domingo, 15 de julio, 2018 | 4:44 pm

Masoquismo provinciano



El rechazo o abominación de muchos dominicanos por nuestra cultura es espeluznante. Celebramos cuestiones banales como jugar buen béisbol o bailar merengue, pero rehusamos apreciar grandes valores ninguneados.

Por ejemplo, nos tildan de racistas y anti-haitianos, pese a tener la mayor población de haitianos fuera de Haití y convivir amablemente con ellos, casi todos inmigrados ilegalmente; al mismo tiempo somos una potencia turística regional, en base a la misma proverbial hospitalidad.

¿Puede un pueblo mulato que vive del turismo ser realmente racista? Es una grosera mentira. Igualmente pasa cuando refiriéndonos a cualquier desgracia decimos “eso sólo pasa aquí”.

Pero quienes nos visitan admiran nuestro progreso, la relativa seguridad (¡aunque parezca increíble!) y fluyen las inversiones foráneas pese a las deficiencias judiciales.

Poseemos enormes contrastes y deficiencias, pero también virtudes que ninguneamos grosera e injustamente. Sanear la auto-estima nacional es imprescindible para que nuestro progreso y crecimiento alcancen mayores cotas.

Además, sólo asumiéndonos buenos podremos combatir la maldad, la corrupción e impunidad.

Resaltar nuestras virtudes, como trabajadores y honestos, será buen negocio.