Violencia en las vías

Violencia en las vías

Violencia en las vías

Los servicios suelen tener oferentes o estar disponibles para quienes los buscan, a sabiendas de que deben pagar por ellos. Pero entre nosotros no siempre ocurre de esta manera, particularmente en ciertas intersecciones de calles o avenidas de las principales ciudades del país.

Todos los días somos testigos de la forma en que les imponen a los conductores de vehículos un servicio de limpieza de cristales que regularmente no ha sido solicitado.

Y esta, como toda imposición, siempre está acompañada de un cierto grado de violencia.
Desde luego, muchos solidarios con monedas en sus carros no reparan en el hecho de que alguien se ha acercado y sin preguntarle si quiere que le limpie los cristales, ha tirado agua y esponja al parabrisas. Todos saben que no es un servicio gratuito, pero no todos pagan.

Porque no todo el que sale a las calles lleva monedas, y cuando llega el servicio no solicitado es un deber decir que no y ocurre que la mayoría de las veces no hacen caso de bocinazos o señas con la mano para que paren, particularmente cuando se trata de mujeres al volante.

Cualquier empático social dirá que un niño o un adulto de cualquier edad en estos menesteres a pleno sol o tarde de la noche es una víctima. Y donde hay víctima se puede aceptar que también hay violencia.

Pero estas víctimas en ocasiones se convierten en victimarias, como ha ocurrido recientemente cuando uno de estos hombres, que con la fracción de un block le produjo una lección en la cabeza a un camarógrafo de la televisión por la que debió ser hospitalizado.

Ha habido muertes en este ambiente, unas veces en medio de detenciones y por lo menos en una ocasión por el golpe contra un vehículo.
A esta forma de pedir dinero en las calles, con su carga de violencia, se le ha dejado ir muy lejos.