Varios casos “pesados” reposan en jurisdicción de La Romana

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Santo Domingo.-Varios casos grandes ligados al narcotráfico, sicariato y lavado de activos reposan en la fiscalía del Distrito judicial de La Romana, jurisdicción en la que interactúan parte de los principales capos dominicanos de la actualidad.

Los casos de violentas bandas de sicarios al servicio del narcotráfico y los grupos de traficantes de drogas han tocado de una u otra forma a La Romana.

Hasta la zona más exclusiva de esta ciudad, como lo es el complejo Casa de Campo, se ha visto salpicada, pues con frecuencia villas de ahí son utilizadas para operaciones del crimen organizado, incluso algunas han sido usadas como centro de tortura.

Los casos más sonados

En esa jurisdicción se conocen casos tan sonados como los asesinatos dirigidos por Juan Félix Cordero Febles (Copelin), quien también sucumbió víctima de la violencia que propició.

También tiene casos pendientes Salomón Eusebio Rosario (El Piki), preso en Colombia. A estos se les atribuyen más de una veintena de muertos.

En La Romana las autoridades también tienen abiertos expedientes contra figuras sindicadas por las autoridades como “los dos principales cabezas de violentas bandas de narcotraficantes”, a las que se les atribuye más de un centenar de asesinatos por los enfrentamientos entre sí. Se trata de Winston Rizik (que guarda prisión) y Pascual Cabrera Ruiz (prófugo y con orden de captura en su contra).

El otro sindicado como importante capo de la ciudad es Gregorio Vilorio Pérez (Darío Gasolina), a quien las autoridades vinculan a numerosos casos de narcotráfico, incluyendo a la sonada matanza de Paya, proceso en el que fue excluido tras colaborar con el Ministerio Público, pero que por continuar en sus andanzas ha recibido una orden de captura.

En La Romana también operaba otra célula, apéndice de Cabrera Ruiz, la cual encabezaba el exmayor de la Marina de Guerra Miguel Antonio Suárez Silfa.

Este exoficial retornó recientemente al país luego de cumplir una pena de cinco años de prisión en Puerto Rico, donde fue encontrado culpable de narcotráfico usando embarcaciones de la misma Marina para movilizar las drogas.

Hace dos semanas fue arrestado por la Policía junto a un grupo de supuestos cómplices, justo el mismo día en que la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) junto a la DEA, la Marina y la Fuerza Aérea decomisaban un cargamento de 960 kilos de cocaína en las cercanías de la isla Saona.

Esos dos casos ocurrieron en la jurisdicción de La Romana, pero por diversas razones fueron llevados a otras demarcaciones judiciales (Santo Domingo e Higüey, respectivamente).

Sucesores

Todos estos grupos tienen su origen en las bandas que encabezaban los hoy arrestados Antonio del Rosario Puente (Toño Leña) y José David Figueroa Agosto, tenidos como los principales aliados de los carteles de las drogas para movilizar su mercancía ilegal por territorio dominicano para enviarla a Estados Unidos y Europa, luego del arresto de Quirino Ernesto Paulino Castillo en diciembre de 2004.

Éste último tenía la región Sur del país como su centro de operaciones, al igual que su antecesor el legendario narcotraficante dominicano Florián Félix.

Relato de secuestro y tortura

El más reciente caso fue el arresto durante el pasado fin de semana de Kelvin Fernández Flaquer (alias Coto), una reconocida figura en el mundo del narcotráfico que incluso fue arrestado y condenado en primera instancia a cinco años de prisión en 2010 por sus supuestos vínculos con la red de José David Figueroa Agosto.

A este se le atribuye haber participado en varios casos de sicariato, secuestros y torturas.

La semana pasada fue arrestado junto a otras seis personas acusados de secuestrar y torturar a Antonio Juan Farías, a quien le reclamaban la entrega de una cantidad indeterminada de dinero.

Los demás implicados en el caso son José Esteban Medina Ubiera, Henry William Castillo Paulino, Ricardeau Barjón, Lenin Aneudis Morales Santana, Carlos Manuel Cordero Ozuna y José Ramón Berroa Carrasco.

Según el relato de las autoridades en la solicitud de medida de coerción, Medina Ubiera buscó a Farías para participar en una supuesta reunión que estaba programada para las 6:30 de la tarde del 11 de febrero en una villa de Casa de Campo.

Al llegar al lugar fueron esperados por Kelvin Fernández Flaquer, el jefe del grupo, y los demás implicados. Indica que al llegar a la Villa, Farías fue amarrado y lo amenazaban con matarlo si no les decía “dónde estaba el dinero”.

Lo torturaron con una plancha caliente y le metieron la cabeza en una funda plástica transparente amarrada con cinta adhesiva para provocarle asfixia y le apuñalaban una pierna. Luego de eso lo montaron en una camioneta y lo llevaron a su casa (la de Antonio Juan Farías, en Cumayasa).

Allí amenazaron a la esposa y empleados de la casa con matar a Farías si no les decían donde estaba el dinero que ellos buscaban. Ese mismo día, debido al deterioro del secuestrado, los captores lo llevaron a una clínica a Santo Domingo para curarle las heridas. Luego lo retornaron a la villa en La Romana, donde el día siguiente las autoridades realizaron un allanamiento y lo rescataron y apresaronn al grupo.

Las autoridades todavía investigan si el dinero que reclamaban es por algún “tumbe” de narcotráfico y si hay vínculos con las actividades delictivas de Pascual Cabrera Ruiz.

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