Jueves, 21 de febrero, 2019 | 11:57 am

Vano ninguneo



Hay muchas maneras en que un columnista puede ejercer su legítimo y muchas veces imprescindible rol de crítico del poder, sea este gubernamental o privado.

El poder político no es solo de funcionarios, porque nadie negará que hay líderes y periodistas opositores muy poderosos.

Pero, ¡ay del crítico cuando se torna tartamudamente pertinaz y también necio! Concentrada exclusivamente en unos u otros destinatarios, por más que se revista de filigranas académicas o impostadas condescendencias, pierde brillo.

Así pasa con los foetazos del contumaz articulista Andrés L. Mateo contra el ministro de la Presidencia, José Ramón Peralta.

Sin un ápice de naiboa concreta que sustente su esqueleto ideológico para descalificar a Peralta por haberse referido al “danilismo”, este sospechoso crítico ducho en poéticas discutibles y vanas teorías literarias, pretende aplicar a la política y su realidad –o quizás solo a José Ramón— la severidad de sus gustos para ridiculizar algo patente.

Algunas cosas, como el juicio que tengan hijos y esposas de cada cual, serán siempre asigún. ¿Ningunearlo acaso disminuye al danilismo?

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