Santo Domingo.- Eran alrededor de las 11:00 de la mañana del 5 de agosto de 2026. En una isleta de la avenida Coronel Juan María Lora Fernández, en el sector Los Ríos, varias personas realizaban su trabajo habitual. Entre frutas y aguacates transcurría aquella mañana.
Todo cambió en cuestión de segundos.
Una camioneta se salió de la vía y los impactó. Un vendedor de aguacates y una niña de un año y medio murieron en el lugar. La madre de la menor quedó gravemente herida y falleció días después, el 14 de agosto.
Tres vidas terminaron aquel día.
Según la acusación del Ministerio Público, el conductor de la camioneta habría manejado bajo los efectos del alcohol. Durante la audiencia fue presentada una prueba de alcoholimetría que arrojó 0.91 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.
El tribunal le impuso dos meses de prisión preventiva mientras continúa la investigación, una medida que no constituye una sentencia definitiva.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta: ¿qué ocurre cuando el consumo de alcohol se combina con la conducción?
El alcohol y los accidentes de tránsito
La relación entre alcohol y accidentes de tránsito también ha sido estudiada en República Dominicana.
Un estudio patrocinado por la Organización Panamericana de la Salud y el Banco Interamericano de Desarrollo analizó a 501 pacientes adultos atendidos en servicios de urgencias de Santo Domingo después de sufrir accidentes de tránsito.

El 17.8 % dio positivo en la prueba de alcoholemia y el 11.2 % superó los 0.08 mg%.
Los resultados no significan que todos esos accidentes hayan sido provocados por el alcohol, pero sí evidencian su presencia entre una proporción de las personas lesionadas.
En octubre de 2024, durante un plan piloto de alcoholemia realizado en la avenida Winston Churchill, las autoridades evaluaron a 177 conductores.
De ellos, 35 dieron positivo al alcohol y 16 superaban el límite establecido por la legislación.
Pero detrás de estas cifras también existen creencias que pueden llevar a subestimar los efectos del alcohol.
Una de las más conocidas es pensar que una taza de café puede “bajar” el alcohol.
Aunque la cafeína puede hacer que una persona se sienta más despierta, no elimina el alcohol ni revierte sus efectos sobre la coordinación y la capacidad de tomar decisiones.
Así lo explica el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y Alcoholismo de Estados Unidos (NIAAA), que señala que el organismo necesita tiempo para metabolizarlo.
Algo similar ocurre con una ducha fría. Puede generar una sensación momentánea de alerta, pero no acelera la eliminación del alcohol. Tampoco caminar ni recurrir a otros métodos caseros devuelve rápidamente la sobriedad.
Otra creencia frecuente es que comer evita los efectos del alcohol. La NIAAA explica que los alimentos pueden ralentizar su absorción y disminuir el nivel máximo que alcanza en el organismo, pero no neutralizan el alcohol ni garantizan que una persona esté en condiciones de conducir.
Y dormir tampoco ofrece esa garantía. Descansar puede hacer que alguien se sienta mejor, pero no acelera el metabolismo del alcohol. Sus efectos pueden mantenerse durante horas después de la última bebida.
Sentirse bien no significa poder conducir
Quizás una de las ideas más peligrosas es pensar: “Si me siento bien, puedo manejar”.
La NIAAA advierte que algunas capacidades necesarias para conducir pueden verse afectadas antes de que aparezcan señales evidentes de intoxicación.
La Organización Mundial de la Salud también señala que el riesgo de una colisión aumenta incluso con niveles bajos de alcohol en la sangre.
Por eso, la percepción personal no es una medida segura para decidir si se está en condiciones de conducir.
La cantidad también importa. A medida que aumenta la concentración de alcohol en el organismo, aumentan los riesgos.
Pero en materia de seguridad vial, el problema no comienza únicamente cuando una persona está visiblemente ebria.
Una decisión que puede afectar a otros
El caso de Los Ríos muestra esa dimensión.
Las víctimas no estaban conduciendo. Se encontraban en una isleta realizando una actividad cotidiana cuando fueron impactadas por un vehículo.
La investigación judicial determinará las responsabilidades correspondientes. Mientras tanto, el hecho deja consecuencias que alcanzan a todos los involucrados y a sus familias, recordando que una decisión tomada al volante puede cambiar la vida de varias personas.
Cada 1 de octubre se conmemora el Día del Consumo Responsable promovido por la Cervecería Nacional Dominicana, una fecha orientada a fomentar la moderación, el cumplimiento de las normas relacionadas con la venta de bebidas alcohólicas y la seguridad vial.
Consumir responsablemente también significa planificar el regreso antes de beber.
Si se va a consumir alcohol, existen alternativas como un conductor designado, taxi, transporte público o plataformas de movilidad.
Porque una bebida puede durar unos minutos.
Las consecuencias de una decisión equivocada pueden durar toda una vida.