Un trato que fortalece la relación comercial con EE. UU.
La reciente decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel global del 10 % a todas las importaciones hacia su país ha sacudido los mercados internacionales y generado preocupación en múltiples economías.
Todavía hay muchas lagunas en torno a esta decisión.
República Dominicana no fue incluida entre los países a los que Trump pretende imponerle aranceles adicionales por establecer “trabas no arancelarias” al comercio con Estados Unidos.
Este gesto, aunque indirecto, representa un reconocimiento tácito al compromiso de nuestro país con un comercio justo, transparente y basado en reglas claras.
También es una señal clara de que nuestras instituciones han mantenido una política comercial equilibrada y respetuosa de los acuerdos internacionales.
Sectores clave como las zonas francas, el agro, la industria de dispositivos médicos y la exportación de servicios pueden verse beneficiados al mantenerse competitivos frente a países que sí fueron penalizados.
El Gobierno dominicano y el sector privado deben interpretar este gesto como un incentivo para profundizar las buenas prácticas comerciales, continuar eliminando trabas innecesarias y fortalecer la institucionalidad que ha permitido relaciones estables con nuestro principal socio comercial.
Pero lo ocurrido también nos demuestra que no se pueden poner todos los huevos en una misma canasta.
República Dominicana debe actuar con visión estratégica: proteger su reputación como destino confiable para la inversión y el comercio, y al mismo tiempo buscar nuevos mercados que diversifiquen su dependencia.
El trato favorable de Estados Unidos en esta coyuntura debe ser valorado y aprovechado, sin perder de vista la necesidad de recibirlo con inteligencia y prudencia.
Etiquetas
Artículos Relacionados