Un riñón puede cambiar una vida y reducir la espera por un trasplante

  • Especialista destacan que una persona sana puede ceder el órgano sin necesidad de tener un vínculo biológico con el paciente y continuar llevando una vida plena

Transplante de riñón.
Un riñón puede cambiar una vida y reducir la espera por un trasplante. Fuente externa.

Santo Domingo.- Mientras pacientes con enfermedad renal avanzada esperan por un trasplante, la donación de riñón en vida representa una alternativa que puede reducir significativamente el tiempo de espera y ofrecer mejores resultados a largo plazo.

La seguridad del donante es el principal criterio para determinar si una persona puede participar en el proceso. La evaluación incluye un historial médico detallado, examen físico, análisis de sangre y orina, estudios de imagen de los riñones, pruebas de compatibilidad y, cuando corresponde, evaluaciones cardiovasculares.

Los avances tecnológicos y quirúrgicos han contribuido a transformar los trasplantes renales. Las técnicas de imagen permiten analizar con mayor precisión la anatomía renal, mientras que las pruebas de laboratorio facilitan una evaluación más exacta de la compatibilidad entre donantes y receptores.

¿Qué dicen los especialistas?

La Dra. Neerja Agrawal, especialista en Nefrología y Nefrología de Trasplantes de Cleveland Clinic, explica que una persona sana puede donar voluntariamente uno de sus dos riñones y continuar llevando una vida plena con el órgano restante. A diferencia de la donación de un paciente fallecido, el trasplante de donante vivo puede planificarse con anticipación, permitiendo preparar tanto al donante como al receptor.

Uno de los principales retos, señala la especialista, son los mitos que todavía existen alrededor de este procedimiento. “Los donantes cuidadosamente seleccionados suelen continuar llevando vidas saludables y activas después de la donación”, afirma Agrawal. Además, no es necesario tener un vínculo biológico con el receptor, ya que cónyuges, amigos y personas sin parentesco también pueden convertirse en donantes.

El proceso también contempla una evaluación psicosocial para confirmar que la decisión es voluntaria, que la persona comprende los riesgos y beneficios y que cuenta con expectativas realistas. “El bienestar del donante es siempre nuestra máxima prioridad”, enfatiza la especialista.

Tecnica poco invasivas

En determinados casos, las técnicas mínimamente invasivas, como la cirugía laparoscópica y la cirugía asistida por robot, permiten realizar el procedimiento con incisiones más pequeñas, menor pérdida de sangre, menos molestias y estancias hospitalarias más cortas, favoreciendo una recuperación más rápida.

Las posibilidades también se han ampliado mediante los programas de intercambio pareado de riñón, que permiten buscar una alternativa cuando un donante dispuesto a ayudar no es compatible con el receptor inicialmente previsto. A esto se suman los avances en preservación de órganos y la planificación multidisciplinaria, que ayudan a optimizar los procedimientos y reducir complicaciones.

Dimensión emocional

La dimensión emocional tampoco queda fuera del proceso. Tanto donantes como receptores pueden experimentar ansiedad, estrés y otras emociones antes y después del trasplante, por lo que el acompañamiento psicosocial y el seguimiento médico son componentes fundamentales de la atención.

De cara al futuro, Agrawal identifica la medicina de precisión, las nuevas tecnologías de preservación de órganos y los métodos avanzados para emparejar donantes y receptores entre las áreas con mayor potencial de transformación. La investigación también busca personalizar las terapias inmunosupresoras y reducir, eventualmente, la necesidad de medicamentos antirrechazo de por vida.

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