Un fenómeno político

La historia política dominicana no había presenciado un fenómeno político tan extraño como el que se ha presentado después de la compra de la reelección presidencial de Danilo Medina, ha surgido un hombre desconocido, que apenas hace un año no concitaba simpatías populares, sin embargo hoy tiene el favor del voto duro del partido opositor mayoritario.

Luis Abinader con todos en contra, fuera y dentro de su partido, se presenta en todas las encuestas con un 34 % y algo más.

Ha logrado el fenómeno histórico electoral de dividir y polarizar el país en dos mitades, que el día de las elecciones se despedirá, una porque los seis millones de dominicanos, votarán el 15 de mayo por el verdugo o su salvador.

No es obsceno, pero no es justo ofrecerle al dominicano cuatro años más de silencio, pobreza y despilfarro e impunidad para los que están y estrechez económica y espiritual para el pueblo, atisbando una política delincuencial y permitiendo un terror en las calles de inseguridad.

La República Dominicana necesita hombres y mujeres que no puedan ser comprados, cuya palabra sea su garantía, que coloquen el carácter por encima de su riqueza; que sean mayores que sus vocaciones, que posean opiniones y voluntad para el bien común, que no vacilen en aprovechar las oportunidades para servir a los demás, aún a sacrificio propio; que no pierdan su individualidad en medio de la multitud, que no hagan compromisos con el mal, cuyas ambiciones no estén confinadas a sus deseos egoístas; que sean tan honestos en las cosas pequeñas como en las grandes, que no se avergüencen ni tengan temor de defender la verdad, aunque sea impopular, que puedan decir “no” con énfasis, aunque el resto de los dominicanos diga “si”; que no digan que ellos lo hacen “porque todos los demás lo hacen”.

El dominicano necesita que sean leales a sus amigos, cuando reciben buenos informes de ellos o malos, tanto en la adversidad como en la prosperidad; que no crean que la astucia, el disimulo y la terquedad son las mejores cualidades para lograr el éxito.

Luis Abinader representa la única oportunidad que le queda al pueblo dominicano. De ti depende, dominicano, votar por tu verdugo o tu salvador.

*Por Jaime Fernández Lazala

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El Día

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