Turbas iracundas

José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Es preocupante el aumento de la frecuencia e intensidad de los ataques por motociclistas a conductores con quienes protagonizan roces en las vías públicas.

Hace días mataron a un chofer de camión en Santiago. Estos incontrolables delincuentes necesitan con urgencia una fuerte dosis de Ubicatex, pues nada como macana legal para enderezarlos como a hierros torcidos: con candela y mandarria.

El caos del tránsito es por el irrespeto a la ley y las normas cívicas de los conductores de motores, carros, autobuses o camiones, afiliados a pseudosindicatos. Un cambio podrían propiciarlo sus mafiosos jefes enquistados en el Congreso. No se corrige con paños tibios ni apresando a decenas de analfabestias “para investigación”, como ante la agresión a un chofer del Sistema Nacional de Transporte Estudiantil (TRAE) el jueves, en El Café de Herrera. La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, prometió que los atacantes serán llevados a juicio y que “la turba iracunda tendrá su castigo”.

El ministro de Educación, Luis Miguel de Camps, ofreció respaldo legal para que las víctimas se querellen. Pero las reacciones mediáticas de ambos buenos ministros difícilmente cambiarán nada en la cotidianidad de un orden público controlado por criminales y delincuentes impunes. Cuando los motociclistas den una pela a algún funcionario o allegado, algunos políticos querrán aplicar puntualmente macana legal. Puro bulto… Para recuperar el control legal y el orden en aceras, calles y avenidas, hay que terminar la impunidad -comenzando con respetar luz roja— y recordar a los pseudo-sindicalistas quién posee el monopolio legal de la coerción. Apretar a los dueños del transporte público es uno de los más importantes pasos de la reforma policial, que anda gateando. Quizás saldría más barato que el Gobierno dé a los policías más cariño que el que reciben de los sindicalistas que compran impunidad.

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.