Tuitel y Feibú
Una vez transcurrida la jornada a favor del cuatro por ciento (4%) para la educación, muchos expresan sus opiniones del resultado, que si resultó que si no resultó, al fin y al cabo el ejercicio cívico de demandar el cumplimiento de un mandato constitucional siempre será un orgullo para quienes defendemos el imperio de la ley por encima del gobernante de turno.
Pero no es lo que quiero destacar, hay otro componente que subrepticiamente se asoma en el andamiaje que se generó con el llamado a entregar los fondos correspondientes destinados a educación, en otra época probablemente se hubiera sustentado la propaganda del evento en programas televisivos, radio y prensa, ahora en el sector de clase media, media alta, y demás, la voz cantante la llevaron las redes sociales pues estas además de llevar el mensaje de cada uno de los entusiastas participantes permitieron personalizar el reclamo, ya fuere con una gráfica o con un desafinado improperio que nunca falta.
Esto no escapa a los analistas oficiales y por supuesto hay que suponer que el batallón de defensa cibernético, está formado o en formación para intentar desarticular o en su defecto aminorar el impacto de las iniciativas en búsqueda de reivindicaciones o de cumplimiento y apego a la ley.
Tradicionalmente la balanza política de la República Dominicana la ha inclinado la clase media, valido termómetro de un triunfo o una eventual derrota, por lo que ese pedazo de pastel será en lo adelante muy bien vigilado por el gobierno, no porque el Presidente Fernández entienda que es la clase ideal que debe poblar Latinoamérica, sino porque contrarrestando su fuerza eliminaría la posibilidad de que cada vez más se propague un mensaje independiente, sin cortapisas, sincero, personal y universalmente accesible aun para aquellos que gracias a la renuencia gubernamental de otorgar el cuatro por ciento (4%) a la educación se nos acerquen habidos de conocimiento y nos pregunten: ¿Qué es Tuitel y Feibú?
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