¿Participaron los Palmas Meccia en el caso Llenas Aybar? Esto respondió Domínguez Brito
- Exprocurador afirma que no hubo pruebas concluyentes contra extranjeros y descarta teorías de satanismo
Santo Domingo, RD.– El exprocurador Francisco Domínguez Brito abordó aspectos poco esclarecidos del asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar, al referirse a la presunta vinculación de la familia diplomática argentina en el caso, señalando que no existieron pruebas suficientes para su sometimiento, aunque no descartó una posible participación en la planificación del crimen.
Domínguez Brito explicó que, aunque existieron cuestionamientos públicos sobre la posible participación de estos extranjeros, no hubo pruebas concretas que permitieran su sometimiento judicial. Indicó que, cuando asumió el caso en su etapa final, dichas personas ya se encontraban fuera del país.
“Mi opinión es que pudo haber alguna participación en términos de planificación, pero no hay nada concreto. Tampoco estuvieron presentes al momento del hecho”, expresó.

El exprocurador también se refirió a versiones que apuntaban a supuestas facilidades para la salida del país de miembros de esta familia, señalando que, desde el punto de vista legal, las decisiones deben basarse únicamente en las evidencias disponibles en el proceso.
En ese contexto, sostuvo que parte de los señalamientos surgieron como estrategias de defensa para desviar responsabilidades, enfatizando que la investigación se sustentó en pruebas directas contra los condenados.
Respecto al crimen, reiteró su postura de que el móvil principal estuvo vinculado a la vanidad y el deseo de obtener dinero fácil, descartando teorías relacionadas con prácticas satánicas. “No busquemos satanismo; fue una situación ligada al deseo de aparentar y conseguir recursos de forma rápida”, afirmó.

El también dirigente político recordó que las pruebas clave del caso incluyeron documentos, registros de llamadas y confesiones, lo que permitió lograr la condena de los responsables.
Finalmente, reflexionó que el caso debe servir como advertencia social sobre los riesgos que enfrentan los jóvenes ante presiones como el consumismo, el acceso a drogas y la influencia de entornos vulnerables, más que centrarse únicamente en los detalles del crimen ocurrido hace tres décadas.