Todo seguirá igualito
Desde hace años se sabe a la perfección que las ligas de béisbol del Caribe siempre han estado supeditadas, en todo el sentido de la palabra, a los dictámenes de Grandes Ligas.
La realidad es que si hace unos años los peloteros dominicanos estelares en Grandes Ligas jugaban en el béisbol de invierno era porque las organizaciones a las que pertenecían en Estados Unidos no se oponían a ello.
Ahora algunos jugadores de primer orden quieren aparentar que ellos se imponían al criterio de sus equipos y que jugaban por encima de sus consideraciones, lo cual no es cierto.
Juan Marichal, Felipe Alou, Rico Carty, por solo citar tres ejemplos, no hubiesen podido jugar en el país si los Gigantes y los Bravos, equipos a los que pertenecieron, se hubiesen opuesto.
Y hay que recordar que en esa época en Grandes Ligas se pagaban cheles, con relación a los millones que se pagan hoy. Siempre ha sido una verdad incuestionable que las ligas del Caribe son una especie de muchachos de mandado de las Grandes Ligas, por lo que se hacen imposibles las sugerencias de algunos patriotas de que se rebelen en contra de sus dictámenes.
Si bien la poca participación de estelares es un factor que aleja a fanáticos de los estadios, la realidad es que las propias ligas, la dominicana está en primer plano, han cometido una serie de errores que han disminuido el fanatismo existente décadas atrás.
Mario Soto, ex lanzador de Grandes Ligas, actual presidente del Sindicato de Peloteros Profesionales del país, sabe perfectamente que ni las ligas ni los sindicatos de peloteros de países bananeros pueden enfrentar a las Grandes Ligas por su oposición a que muchos estelares compitan en los torneos.
No es verdad que Adrián Beltré, quien acaba de firmar un contrato de 96 millones de dólares por seis años, aunque lo desee en el alma, va a desacatar una disposición de los Rangers de que no juegue en el país.
Hay que estar claro de que las ligas del Caribe, a menos que sus miembros obtengan un desarrollo económico superior al de Estatos Unidos, siempre seguirán sometidas a los dictámenes de las GL.
Cuando en el Caribe se pueda pagar la misma cantidad de dinero que pagan los equipos de Grandes Ligas, cosa que parece imposible, entonces los peloteros y las ligas de esta zona obtendrán su independencia.
Y es que nadie puede cuestionar en lo más mínimo que los equipos de Grandes Ligas que pagan millones de dólares en firmas y en la formación de peloteros caribeños se arriesguen a que todo se vaya abajo por una lesión en este béisbol. Si esa es la causa principal del alejamiento de los fanáticos dominicanos de los estadios, que nadie espere que varíe una situación.