Viernes, 18 de octubre, 2019 | 5:03 am

Temístocles Montás dice el país necesita ley de quiebra y reestructuración mercantil

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Santo Domingo.- El Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD), Temístocles Montás, dijo hoy que el país necesita  una ley de quiebra y reestructuración de las empresas, ya que la ausencia de la misma causa la pérdida de muchas inversiones extranjeras y locales.

Montás se refirió al temas tras participar en un taller sobre el “Anteproyecto de Ley de Reestructuración Mercantil y Liquidación de Empresas y Personas Físicas Comerciales”,  realizado en el Salón Verde del Palacio Nacional.

Dijo que si bien el país ha sido exitoso en atraer inversión extranjera directa y transferencia tecnológica estos últimos diez años, “no menos cierto es que muchas inversiones extranjeras y locales se han perdido o ni siquiera se han hecho porque (el país) no cuenta hasta ahora con una ley de quiebras y reestructuración mercantil.

Recordó que el país ocupa la posición 11 de entre 148 economías evaluadas por el índice de competitividad global elaborado por el Foro Económico Mundial.

Indicó que según expertos el código comercial dominicano data de 1844 y su última modificación en 1911 al libro del Código de Comercio sobre Quiebras para promulgarse luego en 1956 la Ley 4582 que exige tentativa de arreglo previo a toda demanda de quiebra.

“Se puede ver claramente que en materia de ley de quiebras estamos quebrados, por lo cual necesitamos afrontar esta situación, si queremos generar un marco adecuado para el desarrollo de los negocios y así poder competir globalmente y atraer a los grandes inversionistas globales”, comentó.

El ministro estimó que son muchos los casos conocidos de empresas en dificultad económica que no encuentran el oxígeno necesario para reestructurarse y sobrevivir, para mantener sus operaciones, preservar empleos, pagar impuestos y deudas y seguir sirviendo a la sociedad.

Pero subrayó que también son muchos los casos de empresas que se declaran en quiebra sin prever el pago de prestaciones a sus empleados, “dejados en las calles sin trabajo y sin un centavo de sus prestaciones acumuladas”, que no honran sus deudas con acreedores, ni pagan los impuestos al fisco, mientras sus accionistas salen bien librados y hasta pueden hacer inversiones suntuosas.