Kansas City.-"Todos los días le pedía a Dios que me diera la oportunidad de ser un buen hijo, un buen hermano y me Dios me dio la oportunidad también de conseguir muchos logros en el juego de pelota" .
Lo dice Miguel Tejada, un hombre que se forjó un camino desde la pobreza extrema en Baní.
Esos problemas y carencias económicas no impidieron tener un mundo repleto de sueños, al contrario, fueron la motivación que llevó a Miguel Tejada a imaginarse un mundo mejor, un mundo como en el que vivía Cal Ripken Jr. torpedero de los Orioles, a quién admiró desde joven.
Si hay algo que puede llenar de satisfacción a un pelotero, es poder levantar la bandera de su país y gritar "somos campeones".
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