Talento, inversión e infraestructura, retos de RD para fabricar semiconductores, según instituciones académicas

  • Las universidades advierten que el país necesita fortalecer la formación técnica, los laboratorios y las capacidades industriales para convertir los avances académicos y la estrategia gubernamental en producción comercial de semiconductores.

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Santo Domingo.– República Dominicana busca abrirse paso en la industria de los semiconductores, pero el desarrollo de esta actividad enfrenta desafíos de formación especializada, infraestructura, inversión y acceso a tecnología, de acuerdo con los planteamientos de representantes del sector académico.

El tema cobra relevancia mientras el Gobierno intensifica sus gestiones para atraer empresas de manufactura avanzada, luego de que la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) presentara el primer microchip desarrollado por un equipo universitario dominicano y el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, anunciara nuevas alianzas para impulsar esta industria.

Desde el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), su rector, el ingeniero Jimmy Rosario Bernard, considera que el país tiene oportunidades para incorporarse progresivamente a esta actividad, aunque advierte que no basta con atraer inversiones o disponer de terrenos industriales.

Jimmy Rosario Bernard
Jimmy Rosario Bernard

“Implica construir capacidades científicas y tecnológicas, formar talento especializado, garantizar infraestructuras industriales confiables y establecer vínculos sólidos entre el Estado, las academias y el sector privado”, expresó Rosario Bernard en sus respuestas a El Día.

Entre las principales limitaciones, el rector identificó la disponibilidad de profesionales con experiencia en microelectrónica, el acceso a laboratorios y equipos especializados, los costos de instalación y operación y la necesidad de contar con proveedores técnicos y servicios industriales confiables.

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También señaló la importancia de garantizar electricidad estable, agua de alta pureza y sistemas adecuados para gestionar los residuos industriales.

Del diseño a la fabricación

Uno de los avances que ha colocado el tema en la agenda tecnológica nacional es el microchip presentado por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra el pasado 10 de septiembre.

El dispositivo fue diseñado y verificado por profesores, estudiantes y egresados de esa universidad, con tecnología de 180 nanómetros, y fabricado mediante un proceso industrial internacional en el que participó GlobalFoundries.

Del proceso se obtuvieron 50 unidades del circuito, que posteriormente pasaron por etapas de encapsulado y validación. Synopsys colaboró con herramientas y formación para el diseño, mientras que Keysight apoyó los procesos de simulación, medición y pruebas.

El proyecto demuestra que un equipo universitario dominicano puede participar en el desarrollo de un circuito integrado, pero también evidencia la diferencia entre diseñar un microchip y disponer de una fábrica en el territorio nacional.

En esa misma actividad, el presidente Luis Abinader respaldó la propuesta de crear un laboratorio de semiconductores de uso compartido entre universidades, con el propósito de fortalecer la investigación y la formación especializada. La iniciativa constituye una propuesta de infraestructura científica, no una fábrica comercial de chips.

Baldo Alberto Luigi Dalporto
Baldo Alberto Luigi Dalporto

Para Baldo Alberto Luigi Dalporto, docente e investigador del Área de Ingenierías del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), el país tiene una oportunidad de incorporarse a esta industria mediante una estrategia gradual.

“La República Dominicana tiene una oportunidad real de participar en la cadena de los semiconductores”, afirmó Dalporto en sus respuestas a El Día.

El investigador considera que el país debe comenzar por proyectos definidos de diseño, pruebas y caracterización electrónica, y evaluar el ensamblaje y encapsulado cuando existan socios industriales con tecnología y clientes.

A su juicio, instalar una fábrica que produzca dispositivos sobre obleas requiere inversiones, infraestructura y experiencia que deben demostrarse para un proyecto nacional concreto.

Dalporto también advirtió que los avances deben medirse por resultados verificables: diseños que funcionen, procesos reproducibles, personal competente, contratos y productos aceptados por los compradores.

El Gobierno busca atraer empresas

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Mientras las universidades plantean los desafíos técnicos, el Gobierno procura captar inversiones para integrar al país en determinados segmentos de la cadena global de semiconductores.

El pasado martes, el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, afirmó que República Dominicana tiene capacidad para recibir empresas del sector y explicó que el objetivo inmediato es atraer operaciones de ensamblaje, encapsulado y prueba de dispositivos, conocidas como ATP, por sus siglas en inglés.

“Nosotros lo que estamos buscando es que esa fabricación se haga en República Dominicana, específicamente en el nivel de los ATP de los semiconductores”, expresó el ministro durante su participación en encuentros con representantes de la industria.

Un día después, el funcionario firmó un memorándum de colaboración con la Fundación SEMI, en el marco de SEMICON West 2026, celebrado en San Francisco, California, Estados Unidos.

El acuerdo, suscrito en representación de la organización por Shari Liss, vicepresidenta de Desarrollo Laboral Global e Iniciativas, busca promover la formación de talento, identificar las necesidades de las empresas y crear condiciones para atraer inversiones.

La alianza también contempla fortalecer la cooperación entre el Gobierno, las universidades, las empresas y las organizaciones laborales para preparar trabajadores que respondan a las necesidades de esta industria.

La iniciativa se suma al Decreto 324-24, que declaró de alta prioridad nacional el desarrollo del sector, y a la Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores, presentada en 2025.

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En marzo de 2026, Sanz Lovatón había anunciado que el Gobierno aspiraba a que el país produjera y exportara semiconductores antes de 2028. Esa meta es una previsión gubernamental cuyo cumplimiento dependerá de la materialización de inversiones y de la puesta en operación de proyectos industriales.

El desarrollo de esta actividad requiere profesionales capaces de trabajar con procesos, equipos y materiales de alta precisión. Por eso, la preparación técnica constituye uno de los puntos en los que coinciden las iniciativas académicas y gubernamentales.

El ITLA destacó su Tecnólogo en Semiconductores y Microelectrónica, una oferta que contempla competencias relacionadas con el diseño, la fabricación, las pruebas y el encapsulado de dispositivos.

Rosario Bernard considera que el paso siguiente consiste en fortalecer los laboratorios, promover alianzas con empresas internacionales, facilitar pasantías especializadas y vincular la formación académica con proyectos industriales reales.

El INTEC, por su parte, informó en septiembre de 2026 que trabaja en la estructuración de un centro de investigación, desarrollo e innovación para manufactura avanzada y semiconductores, una iniciativa que todavía se encuentra en preparación.

Dalporto también señaló que las necesidades de formación deben responder a puestos y procesos concretos, entre ellos mantenimiento y automatización, metrología, control estadístico, seguridad química, diseño electrónico y tecnología de procesos.

Ahora bien, ¿Qué son los semiconductores y por qué son importantes?

Los semiconductores son materiales, como el silicio, cuyas propiedades eléctricas pueden controlarse para regular el paso de la corriente. Esa capacidad permite fabricar transistores y circuitos integrados, componentes esenciales para procesar información y controlar el funcionamiento de dispositivos electrónicos.

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Se utilizan en teléfonos móviles, computadoras, vehículos, equipos médicos, sistemas de telecomunicaciones, maquinaria industrial y tecnologías vinculadas con la inteligencia artificial.

Sin embargo, fabricar un microchip no es una sola operación. El diseño define cómo funcionará el circuito; la fabricación sobre una oblea permite formar sus estructuras electrónicas; y las etapas de ensamblaje, encapsulado y prueba preparan el dispositivo para su utilización y comprueban su funcionamiento.

Para la República Dominicana, la posibilidad de incorporarse a esta cadena no implica necesariamente comenzar con una gran fábrica de obleas. Las operaciones de diseño, prueba y encapsulado pueden representar puntos de entrada distintos, siempre que existan inversiones, tecnología, personal especializado y clientes.

El desafío, según los planteamientos académicos, consiste en conectar los avances universitarios con las necesidades de las empresas y convertir los anuncios de inversión y las iniciativas de formación en capacidades productivas comprobables.

Sobre el autor

Katherine Espino

Katherine Nicole Espino Cuevas. Periodista, locutora profesional y CMM. Máster en Comunicación Política Avanzada por Next Educación (Madrid). Amante de la escritura bien hecha, las historias con sentido humano y las causas sociales. Creo en la comunicación con propósito, en los valores y en la fe que transforma.