La aspiración de convertir a República Dominicana en un centro de producción de semiconductores aprovechando la cercanía con Estados Unidos y la reconfiguración de las cadenas internacionales de suministro plantea desafíos que trascienden la instalación de fábricas y la captación de inversiones extranjeras.
Aunque el país cuenta con ventajas competitivas derivadas de su ubicación geográfica, el régimen de zonas francas y la experiencia acumulada en manufactura avanzada, su incorporación a una industria altamente especializada requiere desarrollar capacidades tecnológicas, formar profesionales, fortalecer la investigación científica y garantizar servicios esenciales como electricidad y agua.
Así lo plantea el tecnólogo Arturo López Valerio quien advirtió sobre el riesgo de confundir la llegada de empresas fabricantes de microprocesadores con la creación de una verdadera industria nacional de innovación, una distinción que considera fundamental para determinar cuánto valor económico y tecnológico permanecerá en territorio dominicano.
López Valerio cuestionó que las iniciativas gubernamentales prioricen los anuncios de nuevas instalaciones tecnológicas sin establecer mecanismos suficientes para desarrollar propiedad intelectual y conocimientos propios.
Ensamblar no es lo mismo que diseñar
La industria de los semiconductores comprende distintas etapas, desde la investigación y el diseño de circuitos integrados hasta la fabricación de chips de silicio, su ensamblaje, las pruebas de funcionamiento y el empaquetado.
Cada una demanda inversiones, conocimientos e infraestructuras diferentes, por lo que participar en determinados procesos industriales no equivale necesariamente a dominar la tecnología utilizada para desarrollar los microprocesadores.
De hecho, el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, precisó este martes que la estrategia dominicana está concentrada inicialmente en atraer empresas dedicadas al ensamblaje, pruebas y empaquetado de semiconductores, actividades conocidas internacionalmente como ATP, por sus siglas en inglés.
El funcionario ofreció esas declaraciones durante las gestiones que desarrolla el Gobierno en Semicon West 2026, celebrada en San Francisco, Estados Unidos, donde promueve las ventajas nacionales para captar inversiones de manufactura avanzada.
Para López Valerio, el problema no consiste necesariamente en desarrollar estas actividades, sino en limitar las aspiraciones nacionales a recibir instalaciones industriales cuyos productos, patentes y conocimientos especializados sean propiedad de compañías extranjeras.
El experto utiliza como referencia a Nvidia, una de las compañías tecnológicas más importantes del mundo, cuyo liderazgo se sustenta principalmente en el diseño de procesadores, el desarrollo de software especializado y la propiedad intelectual, mientras contrata a terceros para la fabricación física de sus chips.
“La fabricación es maquila; el diseño es riqueza”, plantea López Valerio, al defender la necesidad de que República Dominicana no se conforme con ofrecer mano de obra e incentivos fiscales, sino que aspire también a desarrollar tecnología propia.
Las dificultades que identifica la OCDE
Las preocupaciones sobre las condiciones nacionales para desarrollar esta industria también aparecen en el informe presentado en marzo de 2026 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en colaboración con el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes.
El organismo reconoce las ventajas del país para atraer inversiones, pero identifica debilidades en su infraestructura energética, disponibilidad y calidad del agua, formación de capital humano, investigación científica y coordinación institucional.
La disponibilidad de energía eléctrica estable y competitiva es particularmente importante debido a las exigencias de los procesos industriales de semiconductores.
Algo similar ocurre con el agua, cuya utilización requiere estándares elevados de pureza, especialmente en las fábricas donde se procesan las obleas de silicio que sirven de base para los circuitos integrados.
La OCDE advierte que estas exigencias representan desafíos para República Dominicana, donde los problemas del suministro eléctrico y las presiones sobre los recursos hídricos podrían limitar la instalación de determinadas operaciones industriales.
El informe también recomienda fortalecer las inversiones públicas y privadas en investigación y desarrollo, así como establecer mecanismos efectivos de coordinación entre el Gobierno, las universidades y las empresas.
La meta gubernamental
El presidente Luis Abinader declaró de alta prioridad nacional el desarrollo de la industria de semiconductores mediante el Decreto 324-24, mientras que en agosto de 2025 fue presentada la Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores (Enfis).
Posteriormente, el ministro Sanz Lovatón afirmó que el Gobierno aspira a que República Dominicana produzca y exporte semiconductores antes de 2028.
La estrategia contempla aprovechar el nearshoring, modalidad mediante la cual las compañías acercan parte de sus operaciones productivas a los mercados de destino para reducir costos logísticos, tiempos de entrega y riesgos en las cadenas de suministro.
Sin embargo, la materialización de ese objetivo dependerá tanto de la llegada de inversiones como de la capacidad nacional para cumplir los requisitos técnicos de la industria.