Sonia Sotomayor prácticamente selló ayer su entrada en el Tribunal Supremo de EE.UU. durante su última comparecencia ante el Senado, en la que recibió elogios de algunos republicanos a pesar de la vaguedad de sus respuestas.
La magistrada, que tiene 55 años y es de padres puertorriqueños, se aseguró la entrada en la historia del país como la primera magistrada latina de la máxima corte con una demostración de su competencia y de la pasión por el derecho que le permitió superar sus orígenes humildes.
No cometió ningún error que pusiera en peligro la nominación.