Los centros hospitalarios no solo son espacios destinados a la prestación de servicios de salud, sino también lugares por los que diariamente transitan personas de todos los sectores de la sociedad. Por ello, la seguridad se convierte en un elemento fundamental, tanto para los pacientes como para el personal sanitario.
Cuando la salud se complica, las emociones suelen intensificarse y, en algunos casos, la frustración deriva en episodios de violencia contra quienes cumplen jornadas laborales de ocho e incluso hasta 24 horas.
Médicos residentes e internos que laboran en hospitales públicos aseguran que una de sus principales preocupaciones durante las guardias es enfrentar situaciones de agresividad protagonizadas por pacientes o familiares. Según relatan, algunos de estos incidentes estarían relacionados con personas que aparentan encontrarse bajo los efectos de sustancias ilícitas, mientras consideran insuficiente la presencia de personal de seguridad para hacer frente a estas situaciones.
Los profesionales consultados por El Día en el Hospital Traumatológico Dr. Darío Contreras, el Hospital Docente Dr. Francisco E. Moscoso Puello y la Ciudad Sanitaria Dr. Luis Eduardo Aybar explicaron que el riesgo no se limita al interior de las áreas de emergencia. También señalaron que, al entrar o salir de estos centros de salud, con frecuencia encuentran personas durmiendo en los alrededores o individuos que aparentan estar bajo los efectos de drogas, una situación que les genera preocupación, especialmente durante los turnos nocturnos.

Una médica interna relató que esa realidad forma parte de su rutina desde hace aproximadamente un mes, tiempo que lleva laborando en su actual centro de salud. Explicó que, aunque ha realizado rotaciones en otros hospitales ubicados en zonas similares, nunca había sentido el mismo nivel de inseguridad que percibe ahora por las condiciones del entorno.
Además, indicó que algunos familiares llegan alterados y exigen procedimientos o tratamientos específicos para sus pacientes, sin comprender que las decisiones dependen del criterio médico. A su juicio, el aparente consumo de sustancias influye en el comportamiento impulsivo y agresivo de algunas personas que acuden a las áreas de emergencia.
Los médicos residentes consultados coinciden en que la cantidad de agentes de seguridad resulta insuficiente para controlar este tipo de situaciones. Señalan que, en muchos hospitales, solo hay dos vigilantes, generalmente un agente civil y un militar, una dotación que consideran incapaz de responder cuando varias personas se tornan agresivas al mismo tiempo.
Explican que las emergencias suelen concentrar decenas de pacientes y familiares, por lo que dos agentes difícilmente pueden controlar un incidente de violencia sin apoyo adicional. Por ello, proponen reforzar la vigilancia con mayor presencia policial en accesos, emergencias, consultas y otras áreas de alta circulación.

A esta situación se suman las extensas jornadas laborales que cumplen los residentes. Según explicaron, realizan turnos de 24 horas cada cuatro días y, en los demás días, trabajan de 8:00 de la mañana a 3:00 de la tarde, lo que implica permanecer largas horas expuestos a cualquier incidente dentro o en los alrededores de los hospitales.
Un médico especialista con cerca de 20 años de experiencia también considera que la seguridad debe fortalecerse. Explicó que en algunos hospitales apenas hay un agente por piso, por lo que, cuando ocurre un incidente en un área, otras quedan temporalmente sin vigilancia. A su entender, cada hospital debería contar con una cantidad mucho mayor de agentes para garantizar una cobertura adecuada.
No obstante, no todo el personal comparte esa percepción. Un técnico hospitalario con 39 años de servicio aseguró que, en su experiencia, cuando surge algún conflicto siempre encuentra personal de seguridad disponible para intervenir y que la mayoría de los incidentes logra resolverse mediante el diálogo y la atención oportuna a los pacientes y sus familiares.
Hechos violentos en centros hospitalarios
Los incidentes registrados en distintos hospitales reflejan el tipo de situaciones que debe enfrentar el personal de seguridad con recursos limitados.
El caso más reciente ocurrió el domingo 22 de junio de 2026 en el área de emergencias del Hospital Traumatológico Dr. Darío Contreras, donde el sargento mayor del Ejército, Tony Vallejo Méndez, asesinó a tiros a su pareja, Nancy Sánchez Gálvez de Vallejo, de 33 años. Durante el hecho, una bala perdida hirió de muerte a Marilenny Cuello, de 45 años.
Meses antes, el 6 de febrero, un agente de seguridad fue agredido en el Hospital Francisco Moscoso Puello, hecho que se viralizó a través de un video difundido en redes sociales.
De acuerdo con el centro sanitario, un paciente que recibía atenciones en la Unidad de Diálisis presentó complicaciones asociadas a su condición de salud y falleció. Al conocer la noticia, dos familiares acudieron a la estación de Enfermería para exigir explicaciones. La discusión fue aumentando de intensidad hasta que ambas mujeres, visiblemente alteradas, agredieron al agente de seguridad cuando este intentaba conducirlas hacia la salida.
Otro hecho ocurrió el 2 de febrero en el Hospital Salvador B. Gautier, donde un presunto delincuente habría llegado hasta el segundo piso del centro y asaltado a una médica residente mientras evaluaba a un paciente. Según los reportes, el hombre la golpeó en el rostro antes de huir con sus pertenencias.