Sábado, 19 de octubre, 2019 | 1:01 pm

Somos parte de un equipo



“17 Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.”.
Lucas 11:17 (RVR 1960)
Una de las tareas más laboriosas en conformar un equipo, pero aún más compleja, es la tarea de mantenerlo cohesionado. Los equipos suelen ser universidades del carácter, de los valores, y de nuestro entendimiento sobre la importancia del otro. La Biblia utiliza ciertas analogías para abordar este tema, tema que es útil para todos y en todo, ya que en todo momento debemos ser parte de un equipo, hasta al nacer iniciamos tomando parte en varios equipos. Tomamos parte en la familia nuclear o mono-parental, en el equipo médico que nos recibe, etc… en cantidades de variables humanas que se convierten en un eslabón en el momento para mantener el resultado esperado.
Usando la premisa lógica del contexto de Lucas 11, vemos que Jesús está sujeto a severas acusaciones, tale como; ángel caído o demonio, acusación que para la Palestina de la época era bastante severa, ya que lo único que pesaba en dicha sociedad era la Torá (la Biblia hebrea) y la Mishná (compilación de dichos rabínicos- casuística Judía). El asunto era grave, sin embargo, Cristo apela al sentido común de los equipos, esta sería la paráfrasis: “cómo es posible que yo siendo de un equipo esté haciendo jugadas para el contrario.” Ya ves que había una lógica implícita en el tema, los que son de un equipo, están supuestos a jugar para su equipo. No es ciencia nuclear lo que postulo, pero, muchas veces algo tan evidente se hace más difícil que una ecuación de 15 variables, ¿por qué? Porque jugar del mismo equipo NO ES FÁCIL. Veamos algo en la Biblia:
Éxodo 17:1
1 Toda la congregación de los hijos de Israel marchó por jornadas desde el desierto de Sin, conforme al mandamiento del SEÑOR; y acamparon en Refidim, y no había agua para que el pueblo bebiera. 2 Entonces el pueblo contendió con Moisés, y dijeron: Danos agua para beber. Y Moisés les dijo: ¿Por qué contendéis conmigo? ¿Por qué tentáis al SEÑOR? 3 Pero el pueblo tuvo allí sed, y murmuró el pueblo contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos has hecho subir de Egipto para matarnos de sed {a nosotros,} a nuestros hijos y a nuestros ganados?
4 Y clamó Moisés al SEÑOR, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? Un poco más y me apedrearán.
5 Y el SEÑOR dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo y toma contigo a algunos de los ancianos de Israel, y toma en tu mano la vara con la cual golpeaste el Nilo, y ve. 6 He aquí, yo estaré allí delante de ti sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrá agua de ella para que beba el pueblo. Y así lo hizo Moisés en presencia de los ancianos de Israel. 7 Y puso a aquel lugar el nombre de Masah y Meriba, por la contienda de los hijos de Israel, y porque tentaron al SEÑOR, diciendo: ¿Está el SEÑOR entre nosotros o no?”
“Cosas que siempre pasan en los equipos son algunas de las que vemos en esta pequeña porción; división, murmuración, queja, oposición, comparación, egocentrismo, decepciones, frustraciones, desengaños, etc.”
Es muy oportuna el pensamiento que recoge José Navajo, dando que formar el equipo es difícil, pero mantenerlos alineados es mucho más difícil. En el caso del texto Bíblico citado anteriormente vemos algo interesante; y es que desde el verso 5 él Señor les prometió apoyo a este equipo, eso verdaderamente cambia el juego para aquellos que tienen dicha cosmovisión, ¡Dios siempre va a apoyar su equipo!
Miremos que siguió sucediendo en el pasaje citado:
8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. 9 Y Moisés dijo a Josué: Escógenos hombres, y sal a pelear contra Amalec. Mañana yo estaré sobre la cumbre del collado con la vara de Dios en mi mano.
10 Y Josué hizo como Moisés le dijo, y peleó contra Amalec; y Moisés, Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. 11 Y sucedió que mientras Moisés tenía en alto su mano, Israel prevalecía; y cuando dejaba caer la mano, prevalecía Amalec. 12 Pero las manos de Moisés {se le} cansaban. Entonces tomaron una piedra y la pusieron debajo de él, y se sentó en ella; y Aarón y Hur le sostenían las manos, uno de un lado y otro del otro. Así estuvieron sus manos firmes hasta que se puso el sol. 13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.”
Luego del respaldo del Señor, volvió la OPOSICIÓN, el equipo había superado ciertas situaciones, pero los equipos son equipos mientras tienen una misión. Luego de que un equipo carece de misión entonces pierde su sentido y razón de ser. Esto me recuerda algo escrito por Navajo en su libro “No Confundas”:
“—Forma equipo –insistió–, y tendrás luego que enseñarles a trabajar cohesionados y con una misión común; cada uno desplegando su función pero todos apuntando a una misión.” José Luis Navajo
¿Qué vemos en el equipo que se enfrentaba a los Amalecitas del Éxodo 17? Podemos ver: unidad, dirección, disposición, claro entendimiento de la función que cada uno tenia, firmeza, estrategia y tácticas coherentes, buena comunicación, y otros derivados que podrían inferirse.
Estoy seguro de que formas parte de algún equipo, hazlo con excelencia y determinación, con denuedo. Cumple tu función y sé parte de los que se colocan por encima de lo descrito en párrafos anteriores y promueven victorias para su equipo. Quiero invitarte a darle gracias a Dios por el equipo en el que te colocó, cual que sea. Podría tener todos los defectos pero ese es tu equipo, y esto aplica para todos los ámbitos gregarios. Solemos juzgar muy fuerte a nuestro equipo muchas veces, pero olvidamos juzgar “nuestra función” en el equipo. Si no juegas tu rol, no creas que todo irá por el despeñadero, seguro que otro vendrá y hará tu función.
“A veces sentimos que aquello que hacemos es como una gota en el océano, pero el océano sería menos si le faltara esa gota.” Teresa de Calcuta
¡Dios te bendiga!

Publicidad