"La clave del éxito está en la perseverancia, no en el talento” Ken Follett
He tomado esta frase del escritor británico Ken Follett, para referirme a la creencia generalizada en esta época de la posverdad donde la percepción puede más que la realidad, en el sentido de que sólo el talento y algunas otras condiciones adicionales son suficientes para emprender cualquier proyecto exitoso no importa su naturaleza, pero la cruda realidad ha demostrado lo contrario.
En nuestro país como en muchos otros, hombres y mujeres talentosos en todo el ámbito del quehacer, no han alcanzado sus metas, no sólo por situaciones adversas sino porque le faltó el espíritu de perseverar, de levantarse en cada caída y vencer todos los obstáculos que obstruyen el camino del éxito.\
Ningún proyecto, sobre todo político, tiene posibilidad real de lograr el éxito (escalar al poder) si quienes los dirigen no sólo tienen talento sino también continuidad en el tiempo, si no hacen de la política una actividad constante, sin parada, sin interrupción y sin vacaciones.
Un proyecto político necesita de sus dirigentes, la dedicación y el tiempo necesario, su labor no puede ser cíclica tiene que ser en espirar, volver al punto inicial lo convierte en inviable, sería como una especie de la fábula de Sísifo, de llevar la piedra hasta la cima de la montaña para dejarla caer y comenzar de nuevo.
En una sociedad politizada como la nuestra, con un sistema de partido estable, aunque en descrédito, la posibilidad de los llamados “outsiders” es una simple quimera.
Quien no se dedica a un trabajo permanente no llega, y siempre será instrumento para otros.
Ningún proyecto político será exitoso si no cuenta con una estructura de carácter permanente, que planifique y evalúe el trabajo constantemente. Que se trace meta por etapa y mida los resultados.
El talento y la perseverancia de un político van de las manos, no entenderlo es un craso error a lo que ningún proyecto debe arriesgarse