Si redimimos a Balaguer después de asesinar a cientos de jóvenes, démosle la oportunidad de reinserción a Juan Manuel Moliné
La salida de Mario Redondo Llenas tras cumplir la pena máxima en la República Dominicana, luego de que junto a su primo Juan Manuel Moliné Rodríguez secuestrara y asesinara al niño Jose Rafael Llenas Aybar la noche del 3 de mayo de 1996 ha desatado en la República Dominicana una andanada de críticas contra este señor que pronto habrá de arribar a sus 50 años de edad.
De ninguna manera habré de convertirme en un defensor de los hechos acontecidos en la fecha más arriba citada, pero debemos entender que éste muchacho, hoy un adulto con mayor uso de raciocinio y conciencia, ya purgó una merecida condena; y que suponemos pasó todo tipo de burlas y acoso en la cárcel, amén de los años que tuvo que pasar encerrado sin los privilegios que otros de su estatus social tienen tras las rejas(no porque su familia no quisiera, sino porque de habérsele concedido, la misma sociedad, incluyendo a quien suscribe no lo iba a tolerar).
A lo que me quiero referir es al escarnio y la maledicencia a la que éste señor está siendo sometido. Reitero que el abominable hecho en el que participó es una acción condenable mil veces, pero entiendo que la justicia se pronunció hace tres décadas y para eso fue que el legislador a la hora de motivar y plasmar en la constitución la pena de 30 años para que crímenes tan atroces pudieran caer sobre la espalda y la conciencia del impetrante.
Gardel, en su célebre tango planteó que 20 años no eran nada, y yo digo que 20 años aún en la más abierta francachela sigue siendo mucho tiempo y más si son 30 y tras las rejas.
Esperamos y ojalá así haya sido, que los años allí metido le hallan echo enderezar su camino y que el arrepentimiento que mostró en muchas ocasiones sea verdadero.
Por ello entiendo que todo ser humano merece una oportunidad y que lejos de seguir enrostrándole en la cara el abominable crimen que él sabe que cometió, busquemos la forma de hacerle entender que el amor de Dios es infinito.
Hoy digo, si como sociedad hemos redimido a un ser tan abominable como Joaquín Balaguer que bajo su mandato y por órdenes de él y sus adláteres fueron asesinados cientos de jóvenes valiosos, y al fenecer terminaron llamando " Padre de la democracia" ¿entonces porque no darle la oportunidad a ésta persona que ya recibió por 30 largos años el castigo y la repulsa de los dominicanos?