Es peligroso reprimir la curiosidad sexual de los pequeños, esto genera pérdida en su confianza. Esta curiosidad es actualmente estimulada por los medios de comunicación y el pequeño, al necesitar respuestas, preguntará a los amigos o personas que les podrían distorsionar la información.
Es necesario enseñar a los hijos el sentido de la privacidad. Explicarles que las personas tienen necesidad de hacer algunas actividades solas, como orinar, defecar, bañarse y que a ellos los acompañamos porque todavía necesitan nuestra ayuda para realizarlas.
Decirles que sus órganos genitales son privados y no deben permitir que se los observen o toquen, informándoles quienes están autorizados a tocarlos durante el aseo.
Ya desde la edad de 2 a 3 años son capaces de entender estos mensajes. Aproximadamente a partir de los 3 años comienzan a tener sentimientos y ciertos impulsos sexuales más notorios y a repetir acciones que han observado.
Ejemplo, tocar los senos de la madre o besar a uno de los padres en la boca. De manera suave y amorosa se les dice que en nuestra cultura esa no es la forma de mostrarse afecto entre madre-padre e hijos.
Una de las tácticas para lograr mayor comunicación sexual con los hijos es ver el televisor juntos, así aprovechar algunos anuncios sexualizados o escenas, para comentarlos con ellos, dependiendo de su edad.
Jamás se escandalice de una pregunta o comentario de sus hijos. Ayúdelos a entender su sexualidad. Esto mantendrá la salud mental y sexual de ellos.