Se puede repetir en el país escenario electoral del 1990

Se puede repetir en el país escenario electoral del 1990

Se puede repetir en el país escenario electoral del 1990

J. Alexander Pérez.

*Por Alexander Pérez

Este domingo pasado estuve un encuentro con dos distinguidos amigos periodistas, quienes a pesar de que tienen posiciones políticas definidas, son analistas críticos de mucho talento, y con ellos analizamos el contexto electoral que se desarrolla en el país tras el ascenso al poder del presidente Luis Abinader, y el Partido Revolucionario Moderno –PRM-.

Desde que el gobernante trazó las primeras líneas de su gobierno, principalmente la dirección de su gabinete, he sostenido que el escenario político se me parece mucho a lo sucedido en el cuatrienio 1986-1990, cuando el extinto ex presidente Joaquín Balaguer gana las elecciones y al poco tiempo inicia una cruzada contra la corrupción con la letanía de los jueves.

A raíz de ahí, se persigue a dirigentes importantes del Partido Revolucionario Dominicano, a tal punto que puso tras las rejas al ex presidente Salvador Jorge Blanco, al ex secretario de las Fuerzas Armadas, Manuel Cuervo Gómez y otras figuras importantes del gobierno que le antecedió

Ese látigo filoso permanente sobre esa organización política supuso un enorme costo político, pese al fuerte liderazgo del doctor José Francisco Peña Gómez, además, de que se dividió con la partida del ex presidente Jacobo Majluta, para formar el Partido Revolucionario Independiente –PRI-, lo que redefinió el panorama electoral del momento, colocando al Viejo Zorro de Navarrete en una cómoda posición con miras a la contienda electoral del 1990.

El Partido de la Liberación Dominicana en el momento una fuerza emergente que en los comicios del 1986 alcanzó una votación de 350 mil votos, se coloca en una buena posición para competir.

Este escenario renueva la eterna rivalidad entre el presidente Balaguer y el profesor Bosch, este como favorito para ganar, y el doctor Peña Gómez en una tercera posición. En ese mismo orden quedaron los resultados de las votaciones, a pesar de las denuncias de fraude, las fuerzas liberales fueron derrotadas y el heredero de Trujillo se coloca nueva vez la Banda Tricolor.

En los comicios del pasado año el presidente Abinader y el PRM, se alzaron con el poder venciendo al viejo partido morado, cansado, desacreditado y perturbado estaba lacerando la buena marcha de la sociedad, porque está controlado por un liderazgo corrompido, atomizado e incapaz de generar nuevas ideas para mantener el barco a flote.

Es decir, como sucedió en el 1990, el partido que salió del gobierno se va a una tercera posición, y un emergente, en este caso, la Fuerza del Pueblo, se coloca en el segundo lugar.

Ahora bien, ¿puede la oposición dividida imponerse en la contienda electoral del 2024, independientemente de que su boleta este encabezada por Leonel Fernández, o por uno de los pupilos de Danilo Medina?, eso dependerá de algunos factores.

Bajo el actual escenario político Luis Abinader tiene asegurada la reelección en el cargo, y las variables que podrían cambiar esa realidad, unas dependen del mismo gobierno, y otras de factores exógenos que le podrían complicar la situación.

Con la carta que el gobernante envió al presidente del PRM, en la que le insta a frenar una promoción a destiempo de la reelección evita que esa organización caiga en la lucha de poder intestina en que sucumbió el PRD; y el liderazgo emergente de ese partido, como son el mismo, José Ignacio Paliza, David Collado y Carolina Mejía, se ha colocado por encima de esas rebatiñas, a sabiendas que la Constitución de la República le otorga a los presidentes la prerrogativa de una repostulación, y quienes hasta ahora han mostrado ese interés son como las “pistolitas de mito”, que suenan duro, botan humos, pero no hacen impacto.

Otra variable es la crisis sanitaria y económica, en el primer aspecto se trata de un problema que en la medida en que aparezcan las vacunas, y la mayoría del pueblo pueda inmunizarse, se supera; en el aspecto económico es el mas delicado para consolidar ese proyecto.

Bosch decía que como marcha la economía, va el país y camina el gobierno, el presidente Abinader asumió la conducción pública en una delicada situación económica, con la mayoría de los negocios cerrados, el turismo en cero, las exportaciones en un mínimo histórico y las recaudaciones fiscales languideciendo.

El pasado año en el programa Por la Mañana, que compartía con la amiga Lincy Kasahara por el canal 52 de Teleimpacto, sostuve que para este año el gobierno para superar la crisis económica tenía que apostar a la estrategia trazada por la Cepal y el BID, en la crisis financiera y económica del 2008, que fue apelar al endeudamiento sostenido para aguantar las finanzas públicas; y en este caso, yo le añado, impulsar el turismo, para que este a su vez, motorice la industria, la agropecuaria y el comercio.

Entonces, la reelección del presidente Abinader depende de que mantenga la calma en el PRM; que las farmacéuticas cumplan su compromiso de enviar las vacunas; y que el crecimiento de la economía se mantenga, aún sea con apalancamiento y el turismo.



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