Saxofonista criollo que toca en el Central Park
Nueva York.-Nueva York, la ciudad en donde la vida corre de prisa, el romance está apostado en cada esquina, los perros son más mimados que las personas, y en donde el humor de algunos es bastante ácido, está justamente en Manhattan el Central Park: un lugar donde parecería que la tranquilidad es inamovible y cada espacio invita a la reinvención espiritual.
Una parada
Es uno de los lugares más visitados y los turistas de todas partes del mundo deciden hacer una parada en este paraíso.
A pocos metros de una de las entradas principales del Central Park, una melodía casi perfecta llama la atención de los que caminan plácidamente por el lugar o de los que han decidido tirarse en la yerba a solazarse.
En sus oídos resuena un armonioso sonido que se escucha como algo hipnotízante en todo el amplio lugar.
Es un saxofón que toca un hombre, al que las arrugas insolentes no le han hecho parar y decidió ganarse la vida como músico callejero, y eligió este lugar para tocar este instrumento y provocar la parada de todo aquel que pasa, en una especie de túnel donde él parece detener el tiempo.
Son melodías estadounidenses muy famosas, pero llama la atención, y hasta hace parar de golpe, cuando se escucha suavemente el instrumental de Compadre Pedro Juan.
Dominicano
Pero sí, es un dominicano al que el cansancio de las giras y las trasnochadas le ganaron y decidió quedarse en la Ciudad de Rascacielos a ganarse la vida haciendo lo que le gusta: música.
Se trata de Félix Polanco, un saxofonista que inició su carrera con Los Hijos del Rey y tocó con casi todos los merengueros importantes de los años 80, entre ellos Sergio Vargas.
No quise seguir, me quedé en Nueva York para no seguir en ese vaivén en el que se ven envueltos muchos músicos. Ahora estoy aquí tocando tres días y los otros trabajo en el aeropuerto La Guardia, dijo emocionado al poder hablar con un dominicano que ha descubierto sus raíces.
Cero impuestos
Emocionado, y preguntando por cosas propias de la República Dominicana, Polanco dice que lo bueno es que en el Central Park no tiene que pagarle a nadie, solo le cobran a los músicos callejeros que se sientan en los bancos del parque a cantar, pero a los que como él se quedan en una esquina, parados, el gobierno los libera de cualquier pago.
Por eso en su bultico siempre hay a un buen nivel de dólares, lo que hace que Polanco dé un brinquito, muy a lo dominicano, y entre risa diga: Estoy muy bien aquí, a la gente le gusta lo que hago, y eso es bueno.
Vengo los viernes, sábados y domingo, me paro en este túnel y me paso horas tocando este saxofón que me ha acompañado en muchas aventuras, pero esta es una de las que más me gozo, agregó. Para este año el músico planea venir a visitar su familia .