Revueltas y guerras preocupan al mundo
Washington.-Estados Unidos ha criticado con dureza la sangrienta represión contra los opositores al régimen sirio, pero las opciones son limitadas para el presidente Barack Obama, atrapado entre el deseo de defender las libertades y la necesidad de mantener la estabilidad en la región, dijeron analistas.
Después de haber apoyado las revoluciones en Túnez y Egipto y participado en las operaciones de la coalición internacional en Libia, Washington aún no ha instado al presidente Bashar al Asad a dimitir, pese al anuncio de la muerte de 80 personas el viernes a manos de las fuerzas de seguridad sirias, que abrieron fuego contra los manifestantes.
El desmesurado uso de la violencia para acallar las protestas debe terminar ya, dijo el viernes el Presidente estadounidense.
En lugar de escuchar a su propio pueblo, el presidente Asad acusa al extranjero, con la intención de obtener la ayuda iraní para reprimir a los sirios con las mismas tácticas brutales utilizadas por sus aliados iraníes, añadió.
Pero el papel clave que Siria ocupa en la región, particularmente en el conflicto israelo-palestino, complica la ecuación.
En tanto, el presidente de Yemen, Ali Abdulá Saleh, accedió el sábado a renunciar al poder dentro de unas semanas a cambio de inmunidad ante la justicia, pero los opositores al régimen seguirán adelante con sus protestas hasta que el jefe de Estado deje definitivamente el poder.
No parece convencerles el anuncio que hizo ayer su partido de que aceptaba la iniciativa de los países del Golfo Pérsico para retirarse en el plazo de un mes y sobre la que ayer, según el viceministro de Información Abdo el Guindi, ha dado su aprobación definitiva sin condiciones y en el marco de la Constitución del país.
En cuanto a Libia, temiendo que se llegue a un punto muerto, tres integrantes del Comité de Servicios Armados del Senado estadounidense quieren dar ayuda militar inmediata para los rebeldes que combaten a las fuerzas armadas de Moamar Gadafi, intensificar los ataques militares internacionales y una participación más directa de Estados Unidos.
Un estancamiento prolongado y una Libia dividida, con Gadafi y la oposición controlando diferentes partes del país, podrían abrir la puerta a la red terrorista al-Qaida, dijo el senador por Arizona John McCain, quien visitó un bastión rebelde la semana pasada.
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