Un joven de 24 años decretado muerto en el Hospital de Contingencia de Tingo María, en Perú, durante su velorio comenzó a respirar.
Sin embargo, la alegría de la resurrección duró poco, pues falleció cuando lo enviaron nuevamente al hospital.
La historia comenzó cuando el joven se hizo una endodoncia y su estado de salud se complicó. Entonces fue trasladado al hospital y ahí dictaminaron erróneamente su muerte.
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