MONTEVIDEO, Uruguay.-El comandante en jefe de la armada, almirante Oscar Debali, renunció en medio del escándalo que sacude a la fuerza de mar por casos de presunta corrupción, y en su reemplazo fue designado interinamente el contralmirante Hugo Viglietti, anunció el martes ministro de Defensa.
El ministro Luis Rosadilla dijo que Debali renunció al "verse afectado personalmente", luego que la justicia procesó a un sobrino, el teniente de navío, de la reserva naval, Ernesto Menafra por el delito de peculado con tarjetas de la telefonía celular de la fuerza.
Rosadilla aclaró en conferencia de prensa que ni él ni el presidente José Mujica, pusieron en duda "la honorabilidad de Debali", pero estuvieron de acuerdo en aceptar su dimisión por no encontrarse en condiciones de proseguir al mando de la fuerza, debido a esa situación.
Rosadilla dijo que Viglietti se desempeñará hasta resolverse la titularidad del cargo y desmintió haber recibido llamadas telefónicas para que cesara la investigación sobre corrupción en la Armada. "Seguiremos hasta el hueso", afirmó, y agregó que toda denuncia "será investigada como corresponde y si hay méritos se pasará a la justicia penal", que actúa a través de juzgados anti-corrupción. El ministro admitió que las investigaciones y algunos procesamientos de oficiales navales causaron "un impacto importante, sin lugar a dudas", pero aseguró que las autoridades están dispuestas a "transparentar todos los procedimientos administrativos, denunciando la corrupción". Dijo que otras 14 denuncias están bajo la lupa de la fiscal del ministerio de Defensa, Beatriz Otero, y que si lo amerita los casos serán pasados a la justicia, pero no entró en detalles. "Hay que tener una constatación documental …buscar las pruebas", dijo. La posición de Debali ya estaba debilitada por investigaciones sobre una serie de episodios irregulares en la administración de los dineros de la armada, que causaron el procesamiento y detención preventiva del capitán de navío Alfredo Bacqué, que era director financiero contable del ministerio de Defensa. Bacqué fue procesado por la jueza anti-corrupción Graciela Gatti por el delito de fraude, debido a maniobras realizadas a través de libretas para adquirir combustible y cuyo monto llega a unos 370.000 dólares. Las investigaciones comenzaron a partir de una denuncia anónima recibida por la jueza Gatti y la fiscal Mónica Ferrero, que sacó a luz irregularidades que van desde la compra a través de empresas fantasmas de equipamiento, como una grúa y un banco de pruebas de motores, por unos 600.000 dólares, hasta manejos oscuros con dineros pagados por las Naciones Unidas por misiones de paz en que parø¬±4¸07¶4¶4º0¹²9:¹º³:ayos. Mujica ha intentado mejorar la relación de las fuerzas armadas con la sociedad, y estos episodios podrían dificultar ese propósito. Rosadilla dijo que no afectarán ese esfuerzo pues se tomará en cuenta que se está investigando y actuando. Rosadilla y Mujica fueron miembros de la organización subversiva Tupamaros, que se alzó en armas contra gobiernos democráticos desde mediados de los años sesenta y fue derrotada por las fuerzas armadas hacia 1972. En 1973, los militares dieron un golpe de estado que instaló una dictadura hasta 1985. Una decena de uniformados están presos por violaciones a los derechos humanos durante la sangrienta represión.
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