¡Renovarse o morir!

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Hace unos días un grupo de periodistas viajamos hasta Argentina.

 Allí nuestra misión era cubrir el concierto que ofreció el  argentino Fito Páez para cerrar en ese país la gira que lo ha llevado a varios países a presentar su nuevo disco.

Como es un viaje muy largo, de unas siete horas,  decidimos ponernos al día  de lo que pasa con nuestros artistas.

Ahí surgió la preocupación, como reporteros de espectáculos, que hay muchos artistas  dominicanos que deben aceptar que les hace falta una renovación urgente a su figura, a su forma de cantar y de comportarse cuando están en  una tarima. Hay merengueros que todavía utilizan los mismos trucos a los que recurrían en los años ochenta para animar al público.

 Siempre las mismas frases, los mismos movimientos y los mismos inventos que ya tienen cansado al público que todavía decide ir a una fiesta.

Tanto es así que nosotros apostábamos a que podíamos hacer la crónica de una fiesta de cualquiera de ellos sin tener que estar presentes en el lugar.

Muchos de nuestros artistas no quieren entender que la generación cambió, y que quienes consumen música  hoy día  son muchachos que van con un mundo más moderno y acelerado.

Ellos jamás van aceptar un merengue lento, de aquel que se disfrutaba para bailar acaramelado por varios minutos.

Los que nos enfrascamos en la discusión decíamos específicamente  que el merengue no avanza no solo porque  no hay emisoras para difundirlo, sino que ya la gente no quiere colocar un merengue que dejó de existir y que superó la prueba de ser el mejor, tanto así que los mayores lo siguen disfrutando en fiestas privadas

Ahora el turno es para aquellos que se atrevan a fusionar un merengue que los jóvenes quieren oír.

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