Regreso a clases: chequeo médico que los padres no deben pasar por alto

  • Se necesita saber si los niños están en condiciones físicas y posológicas para cursar año escolar.

INABIE cambia la vida de estudiantes con deficiencias auditivas
INABIE cambia la vida de estudiantes con deficiencias auditivas

Santo Domingo.– Las vacaciones escolares llegan a su fin y, mientras las familias se concentran en comprar útiles, uniformes, mochilas y otros artículos necesarios para el nuevo año lectivo, hay un aspecto que con frecuencia queda en segundo plano: llevar a los niños al pediatra para una revisión médica antes de regresar a las aulas.

El pediatra-gastroenterólogo e intervencionista nutricional especializado en Trastornos del Espectro Autista (TEA), Pedro Rijo, explicó a El Día que este chequeo no debe limitarse a medir el peso y la talla del menor, sino que debe incluir una evaluación integral de su estado físico, nutricional y emocional.

“Necesitamos saber que el niño está en condiciones no solamente físicas, sino también psicológicas para poder cursar un año escolar”, afirmó el especialista ante el inicio oficial de las clases.

¿Por qué llevar al niño al pediatra antes de volver a clases?

Las aulas son espacios de convivencia entre numerosos estudiantes, por lo que aumentan las posibilidades de exposición a virus y otras enfermedades.

Rijo citó datos de la Sociedad Americana de Pediatría según los cuales los niños en edad escolar pueden enfermarse entre 16 y 18 veces al año, con episodios que duran, en promedio, unos 10 días.

“Eso equivale a casi medio año con algún tipo de síntoma. Los niños recogen virus unos de otros, y aunque esto contribuye a desarrollar su inmunidad, también puede convertirse en un problema cuando no se detectan a tiempo infecciones o parásitos”, explicó.

Por esta razón, recomendó realizar un examen físico completo y, cuando el pediatra lo considere necesario, pruebas de laboratorio como análisis de sangre, orina y estudios coprológicos para identificar posibles condiciones que requieran atención.

Visión, audición y nutrición

Estar aparentemente sano no significa necesariamente que un niño esté en las mejores condiciones para afrontar un nuevo año escolar. Rijo destacó la importancia de evaluar la visión y la audición, debido a su relación directa con el aprendizaje.

“Un niño que no ve bien la pizarra o que no escucha adecuadamente puede experimentar dolores de cabeza, frustración y bajo desempeño escolar. Muchos de esos casos se resuelven simplemente detectando y corrigiendo el problema a tiempo”, señaló.

La evaluación nutricional también desempeña un papel clave para determinar si el menor recibe los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo. El especialista advirtió sobre el peligro de la automedicación vitamínica:

“El error común es dar vitaminas o estimulantes porque ‘a otro niño le funcionó’. Eso es riesgoso. Antes de suplementar, hay que hacer pruebas y verificar si existe realmente una deficiencia”.

La salud emocional también cuenta

La evaluación previa al regreso a clases tampoco debe dejar de lado el bienestar psicológico de los menores. Rijo señaló que cada vez es más frecuente encontrar niños que presentan ansiedad, estrés u otras dificultades emocionales relacionadas con el entorno escolar.

“Muchos niños presentan dolores abdominales o de cabeza en el colegio que desaparecen al llegar a casa. En la consulta, al conversar, descubrimos que no se trata de un problema físico, sino emocional”, explicó.

A su juicio, las exigencias académicas y las dinámicas sociales del colegio pueden incrementar los niveles de estrés, por lo que este chequeo debe ser multidisciplinario, contando con la participación de pediatras, psicólogos y nutricionistas cuando sea necesario.

Ideas prácticas para la lonchera y la hidratación

La alimentación durante la jornada escolar es otra preocupación frecuente. Rijo reconoció que puede resultar práctico recurrir a productos ultraprocesados, pero recomendó alternativas nutritivas y atractivas:

  • Opciones saludables: Si en la mañana preparó puré de papa con huevo, puede incluirlo en la lonchera acompañado de frutas como guineo, manzana o uvas. También se puede aprovechar lo que quedó de la cena, como un ñame hervido con jamón o queso.
  • Hidratación creativa: Para fomentar el consumo de agua y reducir las bebidas azucaradas, sugiere cortar la fruta favorita del niño, congelarla y colocarla en un termo con agua durante la noche para que suelte su sabor de forma natural (por ejemplo, "agua de sandía" o "agua de naranja").

El especialista valoró positivamente que algunos centros educativos hayan comenzado a limitar la venta y el consumo de productos ultraprocesados dentro de sus instalaciones para mejorar los hábitos alimenticios de los estudiantes.

Una revisión que debe hacerse cada año

Para finalizar, Rijo recordó que la revisión médica no debería realizarse únicamente cuando el niño ingresa por primera vez al sistema escolar, sino convertirse en un hábito anual antes del inicio de cada período lectivo.

Sobre el autor

Edilí Arias

Periodista egresada de la Universidad O&M, apasionada por escribir sobre niñez, salud e historias humanas. Combina su amor por el periodismo con su afición por los deportes. Madre de dos niños, lo que le aporta una perspectiva cercana y sensible en sus reportajes.