Martes, 18 de junio, 2019 | 4:37 am

Titulación definitiva



Volvemos al tema de la titulación definitiva de las tierras entregadas por el Gobierno a través del Instituto Agrario Dominicano en distintas zonas del país.

No se trata de un favor, de un gesto de humanidad o de simple ayuda a hombres y mujeres que cultivan la tierra. Nunca debe verse de esa forma la entrega de un título de propiedad a gente que tiene décadas cultivando tierras en condiciones de legalidad de palabra.

Y todo porque el proceso de “amplia titulación” empezó, pero se ha quedado en una brillante promesa. Eso no pasó de un halagüeño anuncio hecho en el pasado reciente por las autoridades del Instituto Agrario Dominicano. Apenas hay 33 mil titulados y están pendientes de titulación más de 120 mil familias que viven de la tierra.

Esa arritmia en la titulación debe corregirse, ya que la falta de un título perjudica, directamente, a la agricultura, a los planes de constitución e incorporación de cooperativas agropecuarias.

Pero incide muy sensiblemente en la organización definitiva de los parceleros, que sin un título de propiedad no pueden acceder a créditos, ya sea por vía de los bancos comerciales o por otras instituciones que demandan cierto aval para otorgar un préstamo.

Además el otorgamiento del título de propiedad definitivo evita el despojo arbitrario de la parcela y lleva tranquilidad mental al agricultor.