Santo Domingo.– República Dominicana exporta coco seco hacia 16 mercados internacionales, con Estados Unidos como principal destino, de acuerdo con las estadísticas presentadas por la plataforma Data Market, de ProDominicana.
Los datos muestran que las exportaciones de coco seco involucran a 56 exportadores y ocho provincias del territorio nacional.
Estados Unidos encabeza ampliamente los destinos, con un valor aproximado de US$2.3 millones, mientras que el valor total de las exportaciones registrado durante el período analizado ronda los US$3.1 millones, con un crecimiento promedio de 7.9 % y una variación absoluta cercana a US$230,000.
El coco seco dominicano también llega a mercados como Canadá, Islas Vírgenes Británicas, Jamaica, Anguila, Puerto Rico y San Marino, entre otros destinos que completan los 16 mercados registrados.
Las cifras evidencian que el producto ya cuenta con presencia internacional, aunque Estados Unidos concentra la mayor proporción del valor exportado.
Estados Unidos concentra la demanda
La marcada diferencia entre Estados Unidos y los demás destinos convierte al mercado estadounidense en el principal punto de referencia para las exportaciones dominicanas de coco seco.
Con aproximadamente US$2.3 millones, ese mercado concentra la mayor parte del valor exportado durante el período seleccionado en Data Market.
Para Horacio Lomba, gerente general del Consorcio Cítricos Dominicanos, Estados Unidos representa además una de las mayores oportunidades para ampliar la industria dominicana del coco, debido a la cercanía geográfica, el crecimiento de la demanda y la posibilidad de atender un mercado de gran tamaño.
El ejecutivo considera que República Dominicana posee ventajas logísticas importantes frente a competidores más distantes, particularmente en el acceso a la costa este estadounidense.
El coco dominicano ya llega a 16 mercados
La presencia del coco seco en 16 mercados internacionales muestra que la oferta exportable dominicana ha logrado establecer canales comerciales más allá de Estados Unidos.
La participación de 56 exportadores y ocho provincias también refleja que la actividad involucra a distintos actores y zonas productivas del país.
Sin embargo, para Lomba, el desafío ahora consiste en aumentar la capacidad de producción para responder a las oportunidades que ofrecen esos mercados.
El ejecutivo sostuvo que la principal limitación de la industria dominicana no es la falta de demanda, sino la insuficiente disponibilidad de materia prima.
“Nuestro problema no es el mercado, nuestro problema es la biodiversidad”, afirmó.
La industria vende más caro, pero produce menos
Durante su exposición, Lomba explicó que República Dominicana ha conseguido mantener su facturación en el negocio del coco, pero al mismo tiempo ha reducido el volumen comercializado.
Según los datos que presentó, el país ha registrado una disminución de alrededor de 32 % en toneladas, mientras el coco dominicano se comercializa a precios cada vez mayores.
La situación representa una señal de alerta para la industria, porque una mayor cotización del producto no necesariamente significa una mayor competitividad internacional.
Mientras otros países incrementan sus volúmenes y logran reducir costos, República Dominicana necesita elevar la productividad de sus plantaciones para poder abastecer tanto el mercado nacional como los destinos internacionales.
Más producción para aprovechar la oportunidad
Para Lomba, el país necesita cambiar la lógica de competir únicamente por el precio de cada unidad de coco.
Su planteamiento es que el productor debe aumentar significativamente el rendimiento de sus plantaciones para reducir el costo por fruta y, al mismo tiempo, mantener la rentabilidad.
Puso como ejemplo que un productor que actualmente obtiene alrededor de 80 cocos debería aspirar a producir 200.
El aumento del rendimiento permitiría disminuir el costo unitario y facilitaría que el producto dominicano pueda competir con países que cuentan con una mayor disponibilidad de materia prima.
“Para que el productor pueda vender más barato y al mismo tiempo tener beneficio, es necesario que el productor sea más eficiente”, explicó.
México como referencia
Lomba utilizó el desempeño de México como referencia para explicar la importancia de aumentar el volumen de producción.
Según los datos presentados durante su exposición, las exportaciones mexicanas de coco han registrado un fuerte crecimiento, acompañado de una reducción del precio del producto.
El planteamiento es que una mayor productividad puede permitir vender a precios más competitivos sin sacrificar la rentabilidad del productor.
Para República Dominicana, esto supone avanzar hacia un modelo en el que productores, procesadores y exportadores formen parte de una misma cadena de valor.
“Todo el mundo quiere vender el coco caro, y yo lo entiendo, pero ese coco caro no le permite a la industria competir con esos otros países”, sostuvo Lomba.
Estados Unidos ofrece espacio para crecer
Además del coco seco, Lomba identificó el agua de coco como una de las áreas con mayor potencial para República Dominicana.
De acuerdo con los datos presentados por el ejecutivo, el mercado estadounidense de agua de coco pasó de aproximadamente US$340 millones en 2019 a US$849 millones, con un crecimiento anual de alrededor de 16.5 %.
Este comportamiento abre una oportunidad para los productores y procesadores dominicanos, especialmente por la proximidad del país al mercado estadounidense.
Lomba planteó que República Dominicana podría aspirar a captar alrededor de US$54 millones en agua de coco, lo que representaría aproximadamente el 3 % del mercado estadounidense.
La cercanía es una ventaja competitiva
La ubicación de República Dominicana frente a Estados Unidos constituye, según Lomba, una de las principales ventajas del país.
Los proveedores asiáticos enfrentan tiempos de transporte considerablemente más largos, mientras que República Dominicana puede acceder con mayor rapidez a la costa este estadounidense, lo que permite reducir los tiempos de tránsito y mejorar la rotación del capital.
También dijo que puede disminuir la necesidad de someter los productos a procesos prolongados de conservación.
Para Lomba, esa ventaja adquiere mayor relevancia en un escenario donde la demanda estadounidense continúa creciendo.
El acceso del coco con cáscara, otro desafío
Uno de los objetivos que el sector busca alcanzar es permitir la entrada del coco dominicano con cáscara al mercado estadounidense.
Lomba explicó que se trabaja desde hace varios años para conseguir ese acceso.
A su juicio, una eventual apertura permitiría incorporar a más exportadores y ampliar las posibilidades comerciales del país.
El ejecutivo citó el caso de México como referencia, al señalar que ese país consiguió establecer condiciones sanitarias que facilitaron su acceso al mercado estadounidense.
La sequía puede reducir hasta 40 % la producción
Lomba señaló que la sequía está afectando el rendimiento de las plantaciones y explicó que en determinadas condiciones las pérdidas pueden alcanzar hasta 40 % de la producción.
Esto representa un riesgo para una industria que necesita aumentar rápidamente la disponibilidad de coco para atender los mercados nacionales e internacionales.
El problema no consiste solamente en sembrar más árboles, sino en garantizar que cada unidad producida tenga suficiente agua y materia aprovechable para el procesamiento.
“Si lo que nos dan es coco caro y aparte de eso tiene poca agua, el negocio no prospera para fines de exportación”, explicó.
El turismo aumenta las oportunidades
El mercado local también ofrece posibilidades de expansión.
Lomba destacó el crecimiento del consumo de agua de coco en República Dominicana y señaló que hace cinco o seis años prácticamente no existía una oferta amplia de este producto en los supermercados.
Actualmente, el consumidor encuentra una variedad mayor, mientras el crecimiento del turismo genera un mercado adicional para el coco y sus derivados.
La combinación entre consumo interno, turismo y exportaciones amplía las posibilidades de crecimiento de la industria.
El Caribe, un mercado con potencial
El potencial tampoco se limita a Estados Unidos.
Lomba señaló que el Caribe recibe alrededor de 71 millones de visitantes al año, entre turistas que permanecen en los destinos y cruceristas.
Según los datos expuestos, el gasto directo de los visitantes en la región alcanzó unos US$42,000 millones en 2024.
Al mismo tiempo, varios destinos turísticos del Caribe no disponen de suficiente producción de coco.
Para el ejecutivo, esto abre una oportunidad para República Dominicana, especialmente porque el coco forma parte de la imagen turística que los visitantes asocian con la región.
Bahamas y Barbados fueron mencionados como ejemplos de destinos con potencial comercial.
Aprovechar cada parte del coco
Otro de los pilares planteados por Lomba es el aprovechamiento integral de la fruta.
En el caso del coco seco, la cáscara exterior puede utilizarse para producir sustratos destinados a las plantaciones.
La fibra puede emplearse como combustible, sustituyendo productos importados.
El agua del coco seco, que actualmente se descarta, forma parte de proyectos para desarrollar productos como vinagre de coco.
La masa puede utilizarse para producir leche de coco, mientras los residuos son secados y aprovechados posteriormente.
La industria también obtiene aceite de coco y utiliza la torta desgrasada como alimento para animales.
Según Lomba, este aprovechamiento permite recuperar alrededor del 32 % del valor de la materia prima adquirida y crear nuevas cadenas de valor.
Competir con valor, no solo con precio
Lomba sostuvo que República Dominicana no puede depender exclusivamente de la venta de commodities.
Otros países cuentan con materia prima más barata y mayores volúmenes de producción, por lo que la estrategia dominicana debe centrarse también en productos diferenciados, marcas y experiencias.
El aprovechamiento de los subproductos es parte de esa estrategia.
La transformación de la materia prima permite generar más ingresos a partir de una misma unidad de coco y mejorar la capacidad de competencia de la industria.
Una cadena exportadora con espacio para crecer
Los datos de Data Market muestran que el coco seco dominicano ya cuenta con una estructura exportadora que abarca 16 mercados, 56 exportadores y ocho provincias.
Estados Unidos, con unos US$2.3 millones, concentra la mayor parte del valor exportado, mientras el total registrado ronda los US$3.1 millones.
Estas cifras reflejan que existe una demanda internacional y que República Dominicana ya dispone de canales comerciales para colocar el producto.
El desafío ahora está en aumentar la oferta.
“Tenemos que sembrar”
Para Lomba, la oportunidad de crecimiento de la industria apenas comienza.
República Dominicana cuenta con empresas capaces de competir, un mercado interno dinámico y canales logísticos que pueden facilitar las exportaciones, pero necesita aumentar sustancialmente su producción.
“Tenemos una empresa potente, empresa capaz de competir, tenemos un mercado interno vibrante, tenemos logística, pero tenemos que sembrar”, afirmó.
Su planteamiento es que el país necesita avanzar hacia más rendimiento, mejores costos y mayor producción.
La expansión de las exportaciones de coco seco hacia 16 mercados demuestra que existen oportunidades comerciales. Pero aprovecharlas dependerá de que República Dominicana pueda producir suficiente materia prima, elevar la productividad, enfrentar los efectos de la sequía y desarrollar una cadena de valor capaz de competir en precio y calidad.
Con Estados Unidos como principal destino, el reto para la industria dominicana no parece estar en encontrar compradores, sino en contar con el volumen necesario para atenderlos.
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