Raúl Castro propone limitar mandato en Cuba a máximo 10 años
LA HABANA, Cuba.-El presidente Raúl Castro propuso el sábado limitar a un máximo de 10 años los cargos de poder en Cuba, gobernada medio siglo por su hermano Fidel, al abrir un congreso comunista que aprobará unas 300 reformas económicas y elegirá a la dirigencia política.
"Resulta recomendable limitar a un máximo a dos periodos consecutivos de cinco años el desempeño de cargos políticos y estatales fundamentales, ello es posible y necesario en las actuales circunstancias", afirmó Raúl Castro, en un enérgico discurso ante 1.000 delegados al VI Congreso del Partido Comunista (PCC).
Precisó que la medida se aplicará a él mismo. Raúl, a quien Fidel cedió en el mando cuando enfermó en 2006, hizo una fuerte autocrítica de la dirigencia en el Gobierno y el PCC, llamando a rejuvenecerla y a dejar atrás el "formalismo", la "fanfarrea", "el inmovilismo" y los "dogmas".
"Hoy afrontamos las consecuencias de no contar con una reserva de sustitutos debidamente preparados, con suficiente experiencia, madurez, para asumir las nuevas y complejas tareas de dirección en el partido, el Estado y el gobierno", subrayó el mandatario, que en junio cumplirá 80 años.
El Congreso debe elegir un nuevo Comité Central, de 125 miembros, que incluye al selecto Buró Político (19), y al Secretariado (10), encabezados por Fidel Castro, de 84 años, como primer secretario y por Raúl el segundo, desde la creación del partido en 1965.
Dejando entrever el relevo de su hermano en la máxima jefatura del PCC, Raúl Castro destacó que el "aporte moral y liderazgo indiscutible" del "Comandante en Jefe" no dependen "de cargo alguno".
El Congreso, que abrió en la tarde tras un multitudinario desfile militar y popular, sesionará a puerta cerrada hasta el martes y fue convocado por Raúl para aprobar un plan económico que deje atrás el agotado modelo soviético ultracentralizado.
El programa, inicialmente de 291 medidas que aumentaron a 311 tras un debate en que participaron 8,9 de 11,2 millones de cubanos, prevé ampliar el sector privado, el recorte de más de un millón de empleos, eliminar subsidios y poner impuestos, descentralizar la agricultura, dar autonomía a las empresas, y atraer capital extranjero.
Según el presidente, fueron rechazadas las propuestas que están "en abierta contradicción con la esencia del socialismo" como las que "abogaron por permitir la concentración de la propiedad".
"En el socialismo jamás habrá espacio para las terapias de choque", afirmó, y dijo que "el incremento del sector no estatal" no será una privatización sino "un facilitador" del sistema cubano. Asimismo indicó que continuará "sin prisa pero sin pausas" el reordenamiento de la fuerza laboral (despidos), que causó malestar e incertidumbre en la población.
Entre esperanzados y apáticos, los cubanos piden mejores salarios (promedio de 17 dólares), que se levante la prohibición al comercio de casas y autos, y se elimine la doble moneda, pues aunque tienen servicios subsidiados o gratis, ganan en pesos cubanos y gastan en pesos convertibles equivalentes al dólar.
Raúl Castro afirmó que se avanza en la solución de esas demandas, pero señaló que es necesario acabar con subsidios como la "libreta", canasta básica subsidiada, una de las principales preocupaciones de los cubanos.
La eliminación futura de la libreta "constituye una de las principales medidas que debemos adoptar", dijo el presidente, pero señaló que no será "de golpe", porque son necesarias primero varias transformaciones económicas.
En cuanto a las casas y autos, afirmó que avanza la preparación de leyes para autorizar el comercio, con lo que se levantaría una prohibición vigente en medio siglo. "No nos hacemos ilusiones de que las medidas (…) por sí solas constituirán el remedio universal para todos nuestros males", subrayó Raúl, pero las estimó "irreversibles" a fin de salvar a la revolución.
Fue enérgico al exigir "rigor" y "disciplina" a los dirigentes que deberán ejecutarlas: "sencillamente exigiré que se cumpla lo que yo he ordenado u orientado.
Según Raúl Castro, el Congreso, que tiene un retraso de nueve años, es el último que protagonizarán los dirigentes históricos para "dejar el rumbo trazado" y "corregir errores" cometidos en medio siglo.
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