Quirino y Maconi ideaban otras operaciones de narco

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Santo domingo.- El 18 de diciembre de 2004 inició con grandes afanes para Ernesto Bienvenido Guevara Díaz (Maconi) y Quirino Ernesto Paulino Castillo, ya en los primeros minutos de la madrugada de ese día daban los toques finales para el cargamento que 13 horas más tarde sería interceptado en la autopista Duarte, próximo a la entrada de Los Alcarrizos.

A las 12:50 de la madrugada Quirino empezó a dar instrucciones de cómo preparar la carga.

En la operación se movería mercancía de varias personas, incluyendo la del propio Quirino, quien dispone que la suya sea identificada con pintura roja.

Ese día tuvieron 19 conversaciones por teléfono que fueron grabadas por las autoridades con una orden judicial. Quedó una especie de bitácora magnetofónica de los preparativos del cargamento de los 1,387 kilos de cocaína, su interceptación y el arresto de Paulino Castillo.

En la primera conversación del día, la voz identificada por las autoridades como Guevara Díaz le informa al jefe de la operación que aún no tenía el vehículo que usarían. “Tenemos el tiempo arriba, pero estoy maquinando cómo lo hago”, le manifestó para hacerle ver que gestionaba el vehículo.

Empieza el montaje
Quirino quedó confiado. A las 8:53 de la mañana vuelven a comunicarse.

Ya a esa hora Maconi había conseguido “la rueda”, en referencia al vehículo, pero todavía no le había llegado. Le hace la salvedad que no obtuvo un vehículo cerrado, pero Quirino lo reconforta al decirle que no importaba, pero que usara una lona fuerte para cubrir la mercancía.

En la conversación definen que a las dos de la tarde la carga debía estar en su destino. Quirino interrumpe para decirle que tiene varios días con un terrible dolor de cabeza. Su interlocutor, en tono afectivo, le dice que pudiera ser un virus “malísimo”. Pero no hay tiempo para perder en esos detalles. Están atrasados. El día va transcurriendo con muchos ajetreos y a las 10:47 de la mañana se produce otra conversación.

El vehículo llegaría en unos 30 minutos.

El jefe de la operación señala que tan pronto concluyan ese trabajo comprarían un vehículo nuevo para dedicarlo exclusivamente a esas tareas.

“Lo utilizamos y lo guardamos nada más para utilizarlo en las salidas. Incluso, se puede utilizar hasta para venir de allá para acá”, planean. No era la primera operación que hacían juntos, y no pensaban que fuera la última.

Eran las 11:21 y Maconi llama para volver a preguntar la hora a la que debían entregar la carga. Las dos de la tarde. Ambos coinciden en que están atrasados. Éste se muestra optimista y comenta que si terminan de cargar la mercancía a la una de la tarde podrían llegar a las dos de la tarde al destino. Es en ese momento que Quirino le indica que tienen que juntarse personalmente para decirle el lugar específico donde debía llevar la mercancía.

Acuerdan entonces reunirse minutos después para discutir el asunto. Quirino vuelve a llamar para recomendarle que antes de salir a ese encuentro le entregue el vehículo a un tal “Barba” para que sigan avanzando.

A las 12:16 se hablan de nuevo. Maconi se escucha sofocado, algo jadeante. Le dice a Quirino que aún no ha salido a la reunión porque decidió ayudar a cargar el camión porque el tiempo se le ha ido encima.

“¿Ya le entregó a Barba?”, pregunta Quirino, pero le sorprende la respuesta de Maconi. “Aún no, le estoy ayudando a colocar”. El jefe reacciona con un “hay mi madre”.

Quirino le recuerda que pongan individual cada una de las entregas que irían en la misma carga. Las instrucciones fueron cumplidas. Se le puso la marca con pintura roja para diferenciar la propia.

El retraso
Es evidente que no llegarían al punto de entrega a la hora prevista.

Quirino entonces llama a una persona , al que identifica sólo como “Comando”. Le informa que la carga llegará con unos 40 minutos de retraso.

Tras un “no hay problemas” le transmite un mensaje en clave que Quirino interpreta de inmediato.

Dos minutos después, a la 1:05 de la tarde, recibe una llamada de Maconi, que sigue jadeante, pero algo más tranquilo pues están a punto de terminar de montar la carga.

“Ya le estoy amarrando el último nudo”. El “Cuñao”, como le dice Quirino a Maconi, está listo para salir al encuentro.

Se reunirían en una estación de gasolina “Esso” de la avenida Luperón. Quirino le especifica que es “la que se está vendiendo”. En el momento la descripción corresponde a una estación de servicios ubicada al frente del antiguo aeropuerto de Herrera.

Hasta ese momento creen que todo va según lo planeado. Ignoran que ya un equipo de la Dirección Nacional de Control de Drogas los vigila y que le tiene montada una “inteligencia” para capturarlos.

Las conexiones en Estados Unidos
Además de las conversaciones con Guevara Díaz (alias Maconi o el Cuñao), Castillo Paulino sostiene varias conversaciones telefónicas con una persona que él identifica como “El Primo”, pero que las autoridades antinarcóticas señalan como el fugitivo Francisco Alburquerque Fortuna, quien también está pedido en extradición por las autoridades norteamericanas.

Las conversaciones grabadas entre Quirino y Alburquerque son referentes a los preparativos para el recibimiento de la mercancía en Estados Unidos. Éste recibe el nombre y los teléfonos de los contactos en territorio norteamericano. También figura un desconocido con quien Quirino coordina el movimiento de la droga en la zona del Cibao.

Las autoridades indican que la mercancía sería entregada por Maconi en La Vega, para que de ahí la trasladaran al lugar de Santiago donde sería embarcada a Estados Unidos. Los 1,387 kilos de cocaína fueron recopilados de varios lugares en el país, pues no toda era de Quirino.

El cargamento tenía al menos tres propietarios y Maconi tenía a su cargo moverla internamente y garantizar que llegara a su destino en el Cibao, pero la operación abortó.Repatriado Tirso Cuevas Nin, chofer del camión en el que se transportaba la droga, cumplió condena en EE. UU. y fue repatriado en marzo.

Extradición Paulino Castillo fue extraditado en febrero de 2005.

La Lista Quirino negoció con la Fiscalía de Nueva York a cambio de una pena menor y protección a su familia.

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