¿Quién nos protege?
Algo fuera de serie hay que hacer en este país. No es posible que aquí no se puede tener un carro, no importa el tipo ni la marca, sin que estén expuestos a que los ladrones se llevan todo lo que pueden sin importar el lugar ni la hora.
Que no me vengan con cuentos de que la Policía desconoce lo que está ocurriendo. Hace tiempo que esto se viene denunciando. Precisamente, ayer volví a ser víctima de los ladrones de retrovisores y otras piezas que se comercializan abiertamente en las calles Marcos Ruiz, antigua 20, y la Moca y sus alrededores.
Mientras investigaba si los buscones tenían la pieza que me sustrajeron, una patrulla de la Policía compartía con los muchachones que todos saben se la buscan mediante esa práctica.
Al preguntarles (a los policías) si desconocían las actividades de sus amigos, sencillamente soltaron una carcajada burlona y salieron raudos en el carro patrullero.
Debo admitir que nunca me había pasado por la cabeza tomar un arma y dispararle a alguien, pero ante esta verdadera avalancha de robos constantes de que estoy siendo víctima desde hace meses en el propio parqueo donde resido, en pleno polígono central, sector Piantini, les juro que soy capaz de arrancarle la cabeza a quien encuentre en ese tipo de actividad.
Si aquí no hay policía ni seguridad, entonces, la población debe tomar sus medidas preventivas para efectuar una profilaxis bastante profunda.