¿Qué estamos haciendo con la democracia?

Claudio Caamaño Vélez.
Claudio Caamaño Vélez

La democracia que hoy tenemos ha sido fruto de décadas de lucha y resistencia. Ha costado sangre. Muchos jóvenes sufrieron crueles torturas; otros perdieron la vida o padecieron el exilio por enarbolar ideas que hoy se han convertido en derechos de los cuales disfrutamos.

Los dominicanos vivimos una época privilegiada para el ejercicio de los derechos y las libertades. Contamos con instituciones democráticas robustas y con la posibilidad de comunicar nuestras ideas de manera masiva, inmediata y prácticamente gratuita.

Tenemos en nuestras manos, como nunca antes, la posibilidad de influir en las transformaciones de nuestra sociedad. Hoy cualquier dominicano puede aspirar a ocupar espacios de toma de decisiones. Ya los partidos políticos y los medios de comunicación tradicionales no son las únicas llaves para acceder a posiciones de poder.

Por primera vez, ciudadanos capaces, honestos y comprometidos tienen mayores oportunidades de conquistar espacios desde los cuales impulsar las transformaciones que necesita nuestro país, sin necesariamente pactar con los intereses que tradicionalmente han controlado la política.

Pero, mientras esa oportunidad está ahí, ¿qué están haciendo los mejores dominicanos y dominicanas? ¿Seguirán esperando que otros hagan realidad lo que ustedes sueñan? ¿Continuarán trabajando y creando condiciones para que al final sean otros quienes se monten sobre sus esfuerzos?

Transformar nuestro país no es imposible, pero tampoco ocurrirá solo. Mucho menos lo harán quienes se benefician de que todo permanezca igual.

La democracia nos ha costado demasiado para reducirla al simple acto de votar cada cuatro años. Hay que participar, organizarse, exigir, proponer y también atreverse a ocupar los espacios de decisión.
La democracia nos abrió las puertas. Ahora nos corresponde entrar por ellas.